Domin Villarejo / alcázar
La laguna de La Veguilla”, de Alcázar de San Juan, dispone de nuevos observatorios de aves, que permitan a los aficionados a este mundo, poder disfrutar del ecosistema y observar a los animales, sin molestarlos.
Según explicó el concejal de medioambiente, Benito Montiel, los observatorios permiten la observación de las aves con comodidad, porque está adaptados para todo el mundo, incluidos niños y minusválidos y para la utilización de telescopios y prismáticos, “con el fin de poder disfrutar al máximo del espacio natural y de las aves, sin que se produzcan molestias y puedan tener en la primavera una reproducción tranquila, que es lo que necesitan en este tiempo “.
Junto con los observatorios, la concejalía se ha encargado de acondicionar los accesos a la laguna, en la época en la que comienzan las visitas de los colegios, tanto de Alcázar, como del resto de la Región.
Se hecho, cada año, pasan por el complejo lagunar de Alcázar de San Juan, alrededor de 1.500 personas, desde que en el año 2.000, se iniciara el proyecto de educación ambiental que ha supuesto la mejora continua de la infraestructuras, en esta década.
Reserva natural
La primera actuación que se llevó a cabo en esta zona, fue convertir lo que era: el vertedero de la veguilla, en la laguna que conocemos hoy en día y que fue en sus orígenes, antes de que los vecinos de esta localidad, como ha ocurrido históricamente en otros lugares, se empeñaran en no reconocer su valor.
Se limpió el vaso de la laguna, “del que sacamos, remolques y remolques de basura que había depositada en el fondo”. Como anécdota, el concejal recuerda que, “lo primero que tuve que hacer al llegar a este lugar, fue recoger dos cerdos que habían tirado aquí”.
Tras la limpieza se llevaron a cabo pantallas de reforestación para proteger a las aves y se mejoraron los accesos.
Según Montiel, el dinero que cada año concede la Consejería de Industria y Medio Ambiente y las aportaciones que hace el Ayuntamiento, “vamos mejorando, poco a poco la zona, para que quienes lo deseen, pueden visitarla y disfrutar de ella, molestando lo mínimo”. Las últimas actuaciones que se han llevado a cabo han supuesto una inversión de 30.000 euros, pero a lo largo de los años mencionados, habrá sido superior a 200.000 euros, en todo el complejo.
Una vez que se haya construido la variante de la carretera N-420, a su paso por Alcázar, el complejo lagunar quedará más integrado en el municipio, de modo que se podrá pasar de la zona urbana, al patrimonio natural andando en pocos minutos, Eso, a juicio del concejal, “es un lujo y un privilegio para una ciudad como Alcázar. Pasar de visitar el Torreón a visitar las lagunas, en 10 minutos andando. Del patrimonio histórico, al patrimonio natural”.
Las lagunas están llenas de Anátidas: Tarro blanco, pato colorado, ánades reales. Fochas o zampullines, que están haciendo sus nidos, e incluso criando. También hay pequeñas aves como: golondrinas o ruiseñores y, muy pronto aumentará la población de flamencos y vendrán las pagazas a criar, “ya que estas lagunas se han convertido en el núcleo de reproducción más importante para estas aves, junto con el Delta del Ebro”. Además, este año, por la excepcionalidad de las lluvias, “es posible que se reproduzcan aves que no suelen hacerlo en la zona, como algún tipo de garza”.
Interés científico
El complejo lagunar tiene un innegable valor científico para el organismo autónomo de espacios naturales, “que trabaja aquí continuamente, como es el caso de la población del cernícalo primilla y un centro de recuperación de aves”.
Por otra parte, en torno a los saladares, se han realizado diversas tesis doctorales y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha estudiado la parte de botánica, para conocer la vegetación halófila, típica de estas lagunas y la población de insectos ligada a estos ecosistemas.
Río Záncara
A preguntas de los periodistas, el concejal de Medio Ambiente habló del cauce del Rio Záncara, que por fin ha unido sus aguas a las des Guadiana y el Gigüela y, “gracias a ello, el paraje conocido como: la Junta de los Rios, en el término municipal de Alcázar de San Juan, adquiere todo su sentido”.
El Záncara ha sido el último rio en llegar, debido a la permeabilidad de muchos de sus tramos, que hacen que el agua discurra directamente hacia el Acuifero 23.
Actualmente, en la Junta de los Rios, hay unas 1.500 hectáreas de terreno encharcadas, una pequeña parte de las más de 10.000 hectáreas de Tablas, que tenía el término municipal de Alcázar, “frente a las 2.000 que ha tenido el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, en sus mejores momentos”.
Montiel consideró “normales”, los agujeros que se abren en el cauce del rio Záncara y que han dificultado su llegada a Alcázar, “porque se tragan literalmente el agua”. Es normal, dice, que se produzcan en zonas arenosas y calcáreas que han tenido agua durante miles de años y, en las últimas décadas, han permanecido secas.
















