José Antonio Castro expresó ayer su satisfacción y plenitud al recibir el abrazo de numerosos amigos en la inauguración de la muestra Mi Credo en la Biblioteca Pública del Estado, donde reconoció que cuando bajó de su estudio los cuadros de esta exposición, después de casi cinco años trabajando en ellos, tuvo un sentimiento de “desgarro” como cuando “te desprendes de algo muy de dentro. Como cuando se marchan los hijos, que vuelan porque tienen capacidad pero sobreviene un sentimiento de vacío” que, al recibir el cariño de sus amigos en la apertura de la muestra, afirmó haberse transformado en plenitud. De grandes dimensiones y en formatos guiados por la idea que los conducen a la verticalidad, horizontalidad o bien optan por el cuadrado, doce óleos sobre tabla integran la muestra en los que traslada los artículos vitales de su Credo. Configurarlo le ha costado “toda una vida y aún no he terminado porque tendré que reafirmar estos principios”, aseguró Castro, cuya hija, María, leyó estos artículos en la inauguración. En obras en las que su expresionismo figurativo sintoniza con el lenguaje de autores como Picasso, Donaire o Alberto Sánchez, Castro afirma su creencia en la amistad con la representación de un Cristo horizontal, que iguala y de mensaje rocoso, así como en la vida y la familia abierta a los que vienen de fuera, representando sobre el núcleo familiar una estrella como punto de referencia. También cree en la muerte transcendente, recreada en una vertical imagen del Hijo sobre el manto de su Madre y hacia el que se extienden manos que asemejan los remos de una barca. Son seis cuadros de temática religiosa, que podrían encontrarse en un templo moderno, y otros seis sobre valores humanos los que conforman la muestra en la que también confirma su creencia en el pan de cada día que se comparte, la fidelidad, el amor y la libertad, así como en “este mundo loco”, obra en la que refleja la curación de un niño gracias a una donación llegada de las antípodas. En memoria de su amigo Felipe Caballero, el propio Castro leyó el artículo que cierra su Credo relativo al perdón y en el que muestra la conexión vital con cuerdas que simbolizan “la vida que envuelve la vida”. Son obras alegres, “como cada uno de los sentimientos que transmiten”, indicó el autor. A la inauguración, asistió el concejal de Cultura, Pedro Lozano, que destacó el dinamismo y color de una obra “muy madura”.
Exhibe en doce óleos sobre tabla de gran formato sus artículos vitales
Castro comparte en la Biblioteca los sentimientos de su 'Credo' pictórico




















