Si en algo estoy afianzada es en la dicha de ser libre. Ser dueña de mi voluntad para caminar por el sendero de la vida que yo escoja. Encuentro que es el regalo más grande con el que llegamos a la vida. Una vida que tiene sus condicionantes, que influyen en nuestra trayectoria; pero que nos da facultad para escoger entre el bien y el mal.
Realmente es difícil ser auténticamente libres en estos momentos que vivimos. Lo material se ha convertido en la fuerza motriz de nuestra sociedad y los grandes gurús de las finanzas, los políticos y los poderosos de la tierra, trazan su estrategia para ser más y más poderosos y adinerados. Para la sociedad se diseña un plan en el que nosotros somos marionetas que nos movemos a su antojo. Lo grave es que no nos damos cuenta y, a veces, nos llevan a lo absurdo y difícil. Y nos vamos acomodando a lo que digan y a lo que llega y cambiamos la libertad por el libertinaje.
Me he puesto en la ventana. Estos pensamientos me angustian. Un poco de aire renovará la esperanza de mi espíritu.
Pensamientos que no son noticia/Ana Moyano
La libertad




















