Como todos sabemos, la etapa de la adolescencia, siempre es susceptible de cambios importantes que debemos tomar en consideración padres, educadores, profesores, tutores y demás personas encargadas de su correcta educación, en todos los niveles que rodean esas circunstancias tan delicadas que en un futuro pudieran desencadenar problemáticas más complejas.
La adolescencia es una etapa de la vida del ser humano, comprendida entre los 14 y 18 años aproximadamente, aunque no hay regla fija en el parámetro personal, los estudios médicos así nos lo muestran, en la que se experimentan multitud de cambios que se traducen en conductas algo revolucionadas en su magnitud. No siempre sucede de esta manera, pero es conveniente conocer que la generalidad nos indica un dato importante digno de análisis fenomenológico. La sociedad no favorece el crecimiento personal del adolescente, ya que ese entorno no ayuda a la correcta formación y adaptación de nuestros jóvenes que poco a poco se van alienando al suculento devenir de estos momentos en plena decadencia de valores individuales y colectivos. Datos a tener en cuenta, el fracaso escolar, las drogodependencias, la apatía, la agresividad, la moda, la falta de voluntad, y la poca implicación en temas que sólo ellos pueden tener la llave para solucionarlos. Aquí nos estamos acercando a terrenos movedizos llenos de circunstancias que a veces se nos escapan de nuestras manos. La falta de motivación, de parámetros educativos, de unidad personal, de ilusión por superarse, acrecienta la insatisfacción de nuestros jóvenes a modo general, en nuestra sociedad. El inciso que podemos destacar es la colaboración entre padres y educadores para su correcta adaptación futura y preparación a la hora de la independencia laboral. Es otro dato a tener en cuenta. La verdad es que a lo mejor en nuestra exposición estamos siendo demasiado negativos a la hora de ver ese futuro que depararía situaciones que de ninguna manera vemos como positivas y no nos acercan al verdadero aliento de modo y manera evidente.
De todos es sabido, que el uso y abuso de estupefacientes y sustancias que provocan distorsión en la personalidad y en nuestro comportamiento, son una constante en la mayoría de nuestros jóvenes, no en todos, pero en una inmensa mayoría, confiesan haber probado la droga al menos una vez en la vida. El problema es que la encuentran a la vuelta de la esquina de manera fácil, por lo que su uso es tentador e incluso novedoso, basado en una moda que atrapa al joven en un peligroso mundo de mentiras y autoengaño para con ellos mismos. La apatía es otra de las barreras que nos podemos encontrar en nuestra sociedad, en el campo de la adolescencia juvenil con repercusiones claras en el comportamiento desdibujado de nuestra gente joven, futuro de nuestro país. La agresividad es otro de los factores desencadenantes de problemáticas que nos encontramos en comportamientos de personas jóvenes. El tipo de sociedad, los medios de comunicación de masas, el cine, la competitividad, la pérdida de valores familiares, desencadenan nuevos problemas y trastornos de orden psicológico. El progreso en todos los aspectos de la vida, conlleva una evolución sin ningún tipo de paradoja. Precisamente aquí nos encontramos con el problema. A medida que avanzamos a nivel de tecnología, disminuye el factor humano y de alguna forma, todo ello, repercute en nosotros. Todos estos datos, se manifiestan notablemente en comportamientos determinantes de conductas personales muy claras con cierto tono de catastrofismo que los profesionales que nos dedicamos a nuestro trabajo, lo tenemos en proyecto, para la mejora de lo que tenemos.


















