Entrevista con el matador de toros Fernando Tendero
“Espero que el triunfo de Ciudad Real me sirva para el 2012”

Finalmente fue, sin esperarlo, el otro gran protagonista de la feria taurina de Ciudad Real 2011 junto a José Tomás. Por varios motivos; el primero de ellos por ocupar la vacante dejada –otro año más- por Cayetano en la capital manchega, y en segundo lugar por ser capaz de triunfar teniendo todos los factores a la contra. ¿Cómo lo hizo? Pues mostrando las armas que no deben faltar en torero alguno: garra y entrega. Y con esos ingredientes logró coronarse triunfador de la feria de mayor importancia de nuestra provincia. Se llama Fernando Tendero, y es de Villarta de San Juan, y con él nos disponemos a hablar de su temporada 2011.
Fue en el día de ayer cuando contactamos con el torero ciudarrealeño, poco antes de asistir a la charla de Maximino Pérez en Almodóvar del Campo. Y nos encontramos a un Fernando Tendero tranquilo, a la espera de que empiece la época de tentaderos.
LANZA: Es tiempo de balances. ¿Cuál es el que hace de este año?
FERNANDO TENDERO: Pues puedo decirte que muy bueno, aunque a alguien le pueda sonar extraño habiendo toreado sólo dos corridas y un festival. Pero es que el 20 de agosto no había toreado todavía ninguna corrida, y no había previsión de torear, por lo tanto, acabar con dos paseíllos, en Ciudad Real y en Consuegra, cuando estaba casi seguro de que no iba a hacer ninguno, pues no está mal.
L: En cualquier caso, habrá sido un año duro, ¿no es así?
FT: Sí lo ha sido. Ya lo sabía, pero lo cierto es que no esperaba verme en agosto con el casillero en blanco. De hecho hubo contactos para torear antes de la sustitución de Ciudad Real, pero por unas cosas o por otras al final no cuajó nada. Tenía las ilusiones desbaratadas. Después del sacrificio en el entrenamiento, del dinero que gastas en los viajes a tentaderos, en equipamiento… y luego te ves parado en casa, pues pasan muchas cosas por la cabeza. De hecho de no haber sido por el triunfo de Ciudad Real, que es lo que me ha dado vida taurina, no sé si seguiría planteándome torear.
L: El 21 de agosto fue, entonces, una especie de salvavidas taurino al que te aferraste.
FT: Es que era lo único que tenía. Y no fue un día fácil, porque hacía once meses que no me ponía delante de un toro, y no sólo eso, sino que el último tentadero lo hice en abril o mayo. Había seguido entrenando, es verdad, pero al verme sin contratos no entrenaba con la misma ilusión. Y el verte anunciado en ese cartel impone mucho, junto a El Juli y Morante. Pero tenía que salir a por todas y aprovechar esa oportunidad. No obstante debo decir que Ciudad Real no vio la dimensión que yo creo que levo dentro como torero. Hubo muchas ganas, sí, que no deben faltar nunca, pero yo siento el toreo de una manera más artística, y ojalá me puedan ver el año que viene.
L: Una curiosidad: ¿llevabas pensado de antemano lo de irte a porta gayola en tu primer toro?
FT: Sí. Ya lo tenía pensado. Tenía que hacerlo para demostrar a la gente que no venía a pasar el rato. Lo que me daba miedo no era que me hiriera el toro, sino que me pegara un porrazo y que no tuviera la oportunidad de triunfar, porque es que era la única oportunidad que tenía. Pero había que apostar, aposté, y no me salió mal. Lo que espero es que este triunfo en Ciudad Real tenga recompensa el año que viene y que entre en la feria por derecho.
L: ¿Te has sentido decepcionado con algunas personas este año?
FT: Pues sinceramente debo decir que sí. No hay que guardar rencor, pero me han hecho cosas que me han dolido. Me han puesto la miel en los labios diciéndome que iba a torear varias veces y, al final, por unas cosas o por otras, no he toreado. Incluso recuerdo la tarde en la que me ofrecieron torear en Alcázar por la caída de Ponce y Perera. Al final me quitaron del cartel habiendo rechazado la sustitución que me ofrecían para ese mismo día en Puertollano.
L: Estás sin apoderado.
FT: Sí. En agosto terminé mi relación con Antonio Picamills, y ahora estoy con mi padre y con otros amigos que me echan una mano, aunque espero poder anunciar un nuevo apoderamiento en poco tiempo.
L: Pues que sea para bien.



















