Marcial Donado atrapa la provincia en sus maquetas
Lanza
Ciudad Real
“Si no conocemos nuestra propia historia estamos perdidos”, asegura Marcial Donado (Valdepeñas, 1938), un auténtico personaje en Arenas de San Juan. Este amante de la Historia, de la más cercana, y minucioso constructor de grandes edificios de madera a escala, que ahora muestra en una exposición en la Universidad Popular de la localidad, ha decidido buscar e ir atesorando cada pequeña información que aparezca sobre el pueblo en libros que tienen varios siglos, algunos de los cuales no están en muy buen estado y que, al menor descuido, pueden dejar el pasado de Arenas sin alguna línea que aclare su larga historia.
Donado, nacido en Valdepeñas y vecino de Getafe (Madrid) desde los 14 hasta los 58 años, tiene una intensa conexión con Arenas a través de su esposa, María, con quien llegó hasta la localidad hace 15 años para quedarse, definitivamente. Desde entonces ha recogido en varios libros datos demográficos y geográficos de la localidad, algo que ya había hecho previamente también con Getafe, donde comenzó a amar el tacto, el olor y la extraña y cuidada caligrafía de los libros del siglo XVI, XVII y XVIII.
Pero lo que, en estos días festivos para la localidad, explica a los visitantes de la Universidad Popular es la manera en la que, desde los años 80, ha ido levantando con madera de haya, olivo y cedro canadiense, edificios a escala como la iglesia de Santa María de Villarta, la iglesia de a Asunción, de Valdepeñas, el Santuario de la Virgen de la Sierra de Villarrubia o la iglesia de Santa María Magdalena de Getafe, obras a las que ha dedicado el tiempo libre que le dejaba su trabajo en la fábrica de aviones de la localidad madrileña.
Elaboración
Como cuenta, el proceso de construcción de estas maquetas comienza con la realización de centenares de fotografías de hasta los más pequeños detalles. “Cada imagen es para mí un plano”, asegura, en el que calibra el tamaño real para hacer una reproducción lo más fiel posible al original. La mayoría de sus edificios son iglesias, “pero si hubiera en este entorno más castillos, sin duda, hubiera reproducido muchos: me encantan”, reconoce, embarcado ahora en la construcción de la iglesia de Yepes, un proyecto al que ha dedicado poquísimo tiempo durante los últimos meses, ya que está centrado en el manuscrito, para el que primero tomará nota a mano de cada uno de los viejos libros de los que pretende extractar la historia de Arenas, para después corregir y, finalmente, convertir esas anotaciones, con caligrafía muy cuidada, en el material que constituya su próxima obra.