Las Ciencias y las Artes
“El arte fue siempre por delante de las civilizaciones”. Contradiciendo a Ortega, nuestro más ilustre pensador, las políticas que impulsamos actualmente no parecen adecuarse a los tiempos ni ajustarse a nuestros ideales.
Para eso están, o deberían estar nuestros políticos, para hacer un reparto más equitativo y unas políticas en consecuencia: para incentivar y reactivar la economía, llevar la ayuda donde se necesite y apoyar aquellas iniciativas que lo requieran. Para eso tenemos a toda esta cuantía de políticos, con sus cargos varios y astronómicos sueldos, con sus dietas, bonificaciones y demás prebendas a cargo del erario público, para que defiendan nuestra hacienda, para que no nos dejen en Paro y en la Indigencia por sus intereses partidistas y sus contubernios con la banca. Para eso costeamos todo este derroche de honorarios y de gastos superfluos e incontrolados. Nunca hubo tanta corrupción, ni tanta estafa en nuestros políticos, y nunca estuvo tan bien vista. Nadie paga por sus fechorías, nadie devuelve las apropiaciones ilícitas. Todo está permitido. ¡Endurezcamos las leyes para que esto no suceda!
Semejante situación y semejantes políticas austeras y reaccionarias ya se nos habían dado en reiteradas ocasiones, especialmente con nuestros Científicos y Artistas: Ni el capital, ni sus gobiernos, estuvieron a la altura de las circunstancias. Siguen sin establecer ciertas normas básicas de compromiso, siguen sin respetar ciertas pautas de comportamiento. No atienden sus proclamas ni sus carencias. ¡Más Ayuda e Inversión para la Ciencia, el Desarrollo y las Nuevas Tecnologías!
El capital fue siempre a sus intereses, a la ganancia fácil y rápida, y al lucro si es posible; que la ciudadanía y el mundo se defiendan como puedan. ¿Acaso no es lo que está sucediendo hoy con nuestros ignorados Científicos e Investigadores? Sí, ahí están todas las compañías atentas, a la espera de los resultados en las investigaciones tratando de conseguir la fórmula mágica, sacar el producto al mercado y conseguir la ganancia fácil, sin esfuerzo. ¡Para eso están los iluminados! ¡Para eso están los entendidos en la materia! ¿Pero, de dónde esa ayuda y esas iniciativas para que esto suceda? ¿De dónde esa Educación y esa Enseñanza de calidad, que se necesita en una sociedad y en un estado solidario y democrático? ¡El arte del capitalismo lamentablemente siempre fue por delante de las humanidades!
Un País Paralizado
No somos un país progresista consolidado democráticamente, somos un país anclado en el pasado y con raíces fácticas y autoritarias, nos guste o no nos guste, somos un país de ideas conservadoras y antisociales, y dudo mucho de su madurez política… Y mientras tanto, el capital/el estado sigue con su táctica antidemocrática, recortando derechos y condiciones indiscriminadamente, no invirtiendo en actividades sociales y emprendedoras, no estableciendo la ayuda necesaria, estrangulando la vía y el crédito, si llega el caso, en su propio beneficio. Esperando que surja el milagro: la fórmula del antienvejecimiento, de la batería de larga duración, del coche eléctrico y no contaminante, las alternativas a las energías fósiles, a las nucleares y a los productos nocivos… Cada vez estamos más cerca de conseguirlo, cada vez estamos más cerca ¡de la vida eterna y de la eterna juventud! Seguiremos investigando. Hay tanto por hacer, tanta ciencia por descubrir. Aquí solo el capital, y sus políticas nefastas, se pueden permitir el lujo de estar parasitando; inactivando a nuestros profesionales y licenciados. Este es un país paralizado sistemáticamente en todos los sentidos.
Se podría entender, estar de acuerdo con ciertas políticas, si éstas establecieran cierto comportamiento de estabilidad social, si ofrecieran cierto acuerdo solidario; si respetasen y contribuyesen con ciertos principios cívicos y humanitarios. Si los políticos, en consecuencia, fuesen honestos y trabajasen por un bien común, si realizasen unas políticas progresistas y de futuro. Si el capital, o la liquidez económica, tuviese esa rotación propia que se requiere, y volviese de nuevo al punto de partida, para cerrar el círculo. Que hiciese su rotación completa de 360º, llegando a los términos donde se necesita. Y que el Estado, a través de su tributo y su recaudo, vuelva de nuevo a redistribuirlo: vuelva a esas ayudas y a esas inversiones sociales, solidarias en la enseñanza, en la sanidad, en la ciencia, en la investigación y en las nuevas tecnologías. ¡Más Impuestos para las Grandes Fortunas! Para que la rueda de la economía, y el entendimiento entre los pueblos, siga girando. Para que el crédito en nuestro futuro sea posible.
Que el dinero no se quede truncado siempre en las mismas manos, siempre en los mismos bolsillos, siempre destinado a los mismos paraísos fiscales: El dinero no puede estar parado, la ciencia no puede estar parada, los investigadores no pueden estar en paro, más que nada porque son los que nos pueden dar la clave para las nuevas alternativas, más que nada porque son el futuro que necesitamos. ¡Más Gravamen para las grandes Corporaciones y Patrimonios! ¡Menos clemencia con el clero, y menos inversiones en armamento!
Si ponemos límites a la enseñanza, al desarrollo y a la prosperidad, estamos limitando la evolución del hombre y su pensamiento. Si inactivamos a nuestros maestros y profesionales, científicos e investigadores, estamos limitando nuestro futuro. Trabajemos para que la cordura gobierne nuestros pueblos y, su progreso, nos haga más humanos y más solidarios. Para que la dignidad del hombre no sea una moneda de cambio en manos de los poderosos y autoritarios. Indudablemente son los políticos los indebidos y paradójicos, –sus fórmulas capitalistas y antisociales– quienes no cumplen con su compromiso, quienes cambian y aplican las leyes a su antojo: los tránsfugas, los malversadores, los corruptos… ¡Cambiemos las leyes para que esto no suceda! ¡Cambiemos las leyes para que la Democracia no pueda ser esto! Si queremos tener futuro no podemos ignorar la ciencia y poner límites al porvenir.