Lola Cabezudo, presidenta el Ateneo de Almagro y del PSOE local

¡Mil gracias, Gregorio!

30/07/2012 - 19:41

Permítanme los lectores que indique en el pié de firma mis dos responsabilidades actuales, porque ambas me han aconsejado cumplir con este grato deber de ciudadana, y de socialista. Me he planteado si se habría dicho ya todo sobre el papel de Gregorio Peces-Barba en el momento histórico en el que le tocó vivir y compruebo que no, pero aunque hubiera sido así se puede mejorar lo dicho reescribiéndolo con adiciones y con estilo pedagógico. Y esto es lo que pretendo.
A muchos jóvenes que hayan visto la esquela,  les puede quedar la duda de si se trata de un buen político como tantos otros, de un buen catedrático y Rector de Universidad, de un experto muy entendido en cuestiones de derecho, o de un notable señor mayor que le tocó su hora. Pues bien, a los que lo hemos conocido nos gustaría que piensen que Gregorio fue todo eso y quizá más, pero en grado excepcional. Porque no es lo mísmo hablar de democracia en pleno siglo XXI, que haberlo hecho cuando era un jovenzano expuesto a represalias graves como su padre, y tampoco es lo mísmo hablar a los treinta y cuatro años de la Constitución en vigor, que ser uno de los artífices de esta Constitución, redactada tras 40 años de dictadura sin fisuras. Y lo que es más importante, redactada por consenso entre los más férreos defensores del franquismo (como lo fue Fraga, único con ejercicio político sólido) y el resto de las fuerzas políticas que estaban casi sin estrenar: UCD, PSOE, CiU y PC. Y también, muy importante que la votación del texto en las Cortes dio el siguiente resultado: 325 votos a favor, 6 en contra, y 14 abstenciones. A los jóvenes de hoy les debe parecer un  resultado de ciencia-ficción y no digamos a  los un poco mayores. No es exacto decir que solo Gregorio fue un buen trabajador del consenso, puesto que todos  contribuyeron lo suyo, pero no se puede obviar que fue él el que consiguió la confianza de Fraga y suavizó las suspicacias que inspiraba el PC.
La década de los 60 fue especialmente inspiradora de la intervención de los cristianos en la vida política y tanto la Acción Católica  rural y universitaria, como otros grupos surgidos en el ámbito jesuítico,  fuimos abarcando cierta actividad política más o menos disimulada, los primeros en la USO posteriormente traducida parcialmente a UGT, y los segundos en Comisiones Obreras donde también se situaron la JOC y la HOAC. Fue en estas andanzas donde compartí con Gregorio algunas de sus preocupaciones que eran comunes a los cristianos de nuestra generación.
Algún comentarista de la figura de Peces-Barba, de los aparecidos en mi prensa habitual, se refiere a Joaquín Ruiz Jiménez, como mentor y persona admirada por Peces-Barba con la que colaboró en todas las iniciativas importantes empezando en la cátedra. Pero sin duda, el hito más brillante de esta colaboración  fue la revista “Cuadernos para el diálogo” (dirigida por Pedro Altares) y la editorial del mismo nombre. En la revista había diálogo desde el índice hasta la contraportada y no un diálogo facilón sino un diálogo enfocado a los asuntos cívicos, sociales o políticos de más relieve por muy comprometido que fuera el momento en plena dictadura. Ambos derivaron en buena armonía a opciones políticas distintas –Gregorio hacia el PSOE y Ruiz Jiménez a fundar Izquierda Democrática.

Nueva biblioteca

Les hablaba al principio de este artículo de que mi atención al Ateneo de Almagro, me había inspirado escribirlo y me basaba en lo siguiente. Hemos puesto en funcionamiento muy recientemente nuestra nueva biblioteca, donada por  Concepción Llaguno Marchena, buena amiga de Joaquín Ruiz Jiménez y de Gregorio Peces-Barba con quien nos reuníamos  de vez en cuando en el madrileño Edelweis para hablar del incipiente PSOE, segunda edición.  Sorprendentemente, no está en esta biblioteca “Cuadernos para el Diálogo” porque hace unos años, aprobada ya la Constitución, Concha supo que esta revista, que tanto había contribuido a la paz y al entendimiento de los políticos no estaba en la Biblioteca del Congreso y decidió donar su colección completa.No obstante, en el Ateneo de Almagro pueden consultarse actualmente varios títulos de la editorial “Cuadernos para el diálogo”.

Es sabido que el cargo de Presidente en las distintas instancias del PSOE (local, provincial, regional o federal) es meramente representativo pero siempre se le pide al elegido/a  que sirva de nexo de unión entre generaciones. Hoy aspiro a ejercer mi papel aproximando a los socialistas que no han conocido a Gregorio, la figura de este socialista tan destacado. De un socialista que los que estaban en la oposición hablan de su época de Presidente del Congreso (1982-1986) como época de leal complicidad o de quien en ocasiones sirvió de contrapeso a la tentación de omnipotencia de las mayorías absolutas (Miguel Herrero de Miñón), indiscutible amante del diálogo que puso al servicio de concordancias y discrepancias (Miguel Roca Junyent), que hizo de su vocación por la filosofía del derecho el campo de cultivo de la filosofía política (José Pedro Pérez LLorca), un ejemplo de honestidad y de dedicación al Estado (Juan Luís Cebrián), figura relevante de la transición que transitó desde el pensamiento cristiano a la socialdemocracia (Soledad Gallego-Díaz), que contribuyó de manera decisiva a crear el marco de convivencia democrática del que hoy disfrutamos (Jesús Posada), que fue una autoridad indiscutida en la defensa de los derechos humanos (Fernando Álvarez de Miranda), que fue un teórico que nunca se inhibió a la hora de actuar y un político que siempre supo conciliar su compromiso ético con su compromiso intelectual (Alfredo Pérez Rubalcaba) y por último, que no podemos despedirnos de un ejemplo por construir un país del que sentirse orgulloso (Tomás Gómez).

Me resultaría muy fácil poner de relieve las diferencias entre lo que Gregorio Peces-Barba vivió y testimonió en su vida académica y política y muchas cosas de hoy pero… como él no lo hubiera hecho, yo tampoco. Descanse en paz.