Manuel Benito Martínez

Recordando a Luismi

15/04/2012 - 14:03

Siempre merecerán mi respeto aquellas personas que tras una etapa dura de su vida han sabido erguirse sobre las penurias y los fantasmas del pasado para conseguir por méritos propios sobreponerse a dicha situación y conseguir así alcanzar sus objetivos de felicidad. Sin saberlo, ni el ni yo, fuimos vecinos del castizo barrio madrileño de Carabanchel, en una época, en la que sin duda, y a pesar de las dificultades afectivas y democráticas de entonces, se empezaban a forjar nuestras ilusiones del mañana.
Probablemente la lucha contra la adversidad en contraste con la situación placentera de una buen cuna, hace que las personas se moldeen de diferente manera, las primeras aprenden a reconocer las dificultades de los más débiles y por ello se muestran más cercanas hacia sus semejantes, las segundas no tienen que aprender nada, nacen con estrella, y por lo tanto suelen crecer y vivir de espaldas a todo lo que les rodea, ignorando las dificultades de la vida misma porque no son de su incumbencia.
Si, Luís Miguel Maza Alcázar se encuentra entre las personas citadas en primer lugar, Luismi, para los amigos y para su familia, consiguió vencer las dificultades de entonces y con esfuerzo y dedicación se labró una brillante formación académica e intelectual. Su Licenciatura en Ciencias Políticas por la Universidad Complutense y los amigos universitarios que se encontró en el camino, como José María Barreda, fueron determinantes para hacer de la política la herramienta con la que salir en defensa de la justicia social.
Sin duda, su cercanía, su sensibilidad y, porque no decirlo también, su crítica radical hacia comportamientos poco democráticos del actual poder político han dejado huella entre los que le hemos conocido más de cerca. Luismi fue una persona clave en el asociacionismo, ya fuera por su colaboración con colectivos de mujeres afectadas por cáncer, fue galardonado con el Premio Dulcinea por la asociación Santa Águeda de Puertollano de la que era socio de honor, y con el Lazo Rosa por Amuma (Asociación de Mujeres Afectadas de Cáncer de mama y Ginecológico de Castilla-La Mancha), como por su colaboración con el asociacionismo cultural de nuestra región y con el movimiento vecinal de Ciudad Real, tanto que incluso sus vecinos de Las Casas le han nombrado en un momento muy triste para quienes le hemos querido, “Vecino Ejemplar de Las Casas”.
Tampoco podemos olvidar el gran servicio que hizo a Castilla-La Mancha al apoyar a los castellanos-manchegos distribuidos por todas las regiones de España, impulsando decididamente la apertura y el mantenimiento de las Casas de Castilla-La Mancha a lo largo del Estado Español. En este sentido tengo que subrayar el reconocimiento que hizo de su persona, “Gari” Revilla, Presidenta de la Casa de Castilla-La Mancha de Cantabria, del que fui testigo al asistir con mi mujer a un encuentro de encajeras en Torrelavega, por su presencia en los actos que conmemoraban el 25 aniversario de su fundación. 
Su compromiso social y político era tal que estaba vinculado a la ONG Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL) que lidera Francisca Sauquillo.
Luismi, como bien dice tu amiga Chon: “todos, tu familia y tus amigos, echaremos mucho de menos tu gran espíritu, pues tu entrega hacia todos te hacia grande”.