¿Y el nuevo títere de la Junta Militar es .... ?
La Comisión Electoral de Egipto (PEC) ha anunciado que Mohamed Morsi, el candidato de los Hermanos Musulmanes, será el próximo presidente de Egipto.
Después de una hora de tensa espera durante la cual Farouk Sultán, presidente de la comisión, defendió la honestidad del trabajo realizado por la misma en estos días, se ha revelado el nombre del ganador.
El ex primer ministro de Mubarak, Ahmed Shafik ha obtenido el 48,27 por ciento de los votos, mientras que Morsi obtuvo el 51,73 por ciento. Una diferencia de votos mínima que se ha supuesto una gran contraste en los ánimos de los seguidores de ambos candidatos. Morsi es el primer presidente elegido democráticamente en la historia de Egipto. Su nombramiento ha culminado un período de elecciones lleno de irregularidades y contradicciones.
Tahrir, repleta de seguidores Morsi celebraban su alegría, mientras que los partidarios de Shafik abandonaban la sede central con la cabeza gacha. Lo que parece claro es que, con estos resultados, el ejército no verá más protestas en los próximos días y la gente regresará de nuevo la rutina de su día a día.
La realidad es que el nuevo presidente no va a tener poder real en Egipto. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF) , probablemente prediciendo los resultados, redactó enmiendas constitucionales la semana pasada. Estas enmiendas imposibilitan que los Hermanos Musulmanes y el nuevo presidente puedan legislar o designar el próximo Parlamento. En la situación actual, el presidente tampoco desempeñará ningún papel en la redacción de la constitución. Este hecho provoca la furia de algunos sectores de la sociedad y, por el contrario, es un alivio para los que piensan que una llegada al poder de los Hermanos traerá problemas a Egipto.
SCAF ha dejado todo bien atado para impedir la perdida de cualquiera de sus privilegios y la llegada al poder de los islamistas.