La memoria de Mario pervive para evitar otras tragedias parecidas

Escrito por Lanza

Jorge Ureña
Ciudad Real

Mario Gallego Pascual falleció de muerte súbita a los nueve años en el calentamiento de un partido de fútbol que iba a disputar en Azuqueca de Henares. Tres días antes Miguel Ángel García Tébar, jugador del Salamanca, salvaba su vida gracias a un desfibrilador. En Azuqueda no había y aquel corazón estuvo parado más de treinta minutos. Pese a que salvó la vida en un primer momento, el joven deportista moría cuatro meses después en el hospital tras pasar un auténtico infierno.
Los padres del pequeño, Lucía y Javier, podían haberse encerrado en casa a lamentar su mala suerte y probablemente lo hicieran durante el tiempo justo para coger fuerzas y salir a la calle a pelear porque en cada rincón del país en el que se reúnan grandes grupos de gente -especialmente haciendo deporte-, haya un desfibrilador como el que podría haber salvado la vida de su hijo.
La historia de Mario llegó a oídos de Antonio Caba, directivo del ADC Caserío, que quedó tocado y se volcó con la Asociación contra la muerte súbita “Mario Gallego”, que pusieron en marcha los padres del joven deportista.
Después de colaborar de distintas formas con ellos (el equipo de Segunda de la temporada pasada llevaba impresa la dirección de la web de la asociación www.enmemoriademariogallego.org) se creó un vínculo que ayer dio un paso más con la cesión de un desfibrilador al club capitalino de parte de la asociación. Mario, su memoria, sale así a echar una mano en la prevención de futuribles tragedias, para que si alguna vez alguien lo necesita, el pabellón Príncipe Felipe tenga un desfibrilador que pueda salvar vidas.
La cesión del aparato se materializó ayer en una emocionante rueda de prensa, en la que los padres de Mario expusieron su ejemplo como drama evitable y pidieron concienciación a una sociedad que -extrañamente- se niega a que estos aparatos sean tan comunes en estadios, pabellones y colegios como los extintores.
Ahora la lucha de estos padres tiene un aliado enorme en internet donde buscan aliados a través de su web y de facebook.
El porqué un aparato que cuesta unos 1.000 euros y puede salvar vidas no está presente en todos y cada uno de los centros deportivos del país es una de esas preguntas de difícil respuesta. Javier y Lucía pelean a diario para que no se tenga que volver a plantear esta misma cuestión.