Alcázar de San Juan

Las víctimas de las inundaciones agradecen el trato recibido de las instituciones

23/05/2012 - 20:57
Se acordó construir un nuevo barrio para las 150 familias

Javier Martín
Alcázar de San Juan

Ayer se cumplió el quinto aniversario de las inundaciones que sufrió la ciudad de Alcázar de San Juan en 2007, probablemente las peores de su historia, que obligaron a la evacuación de los vecinos que habitan las calles con menos altitud del municipio por parte de los bomberos, Guardia Civil, Cruz Roja y Protección Civil.


Aunque no hubo que lamentar daños personales, los materiales fueron cuantiosos: instalaciones como el Pabellón Díaz Miguel anegadas, sótanos inundados y 150 familias que vieron cómo sus viviendas quedaban prácticamente inservibles.


Los vecinos del barrio de Hermanos Laguna, uno de los más antiguos de la ciudad, disfrutan desde diciembre de 2010 de sus nuevos pisos, edificados en el terreno que hasta hace unos años ocupaba el parque de bomberos de Alcázar de San Juan. Un vecindario que recuerda con más intensidad que los demás aquellos difíciles momentos, que a la postre significarían un cambio en su vida que algunos no se creían. Paqui Calderón de la Barca es hoy una de las vecinas que se vieron afectadas por las graves inundaciones de 2007, de las cuales afirma que no se olvidará jamás.


“Tuve que volverme del trabajo porque la situación era muy grave, cuando llegué el agua me llegaba por encima de la cintura”. Aún hoy Paqui recuerda las imágenes con un gesto claro de preocupación ya que, según explica, “fue un trance muy feo”.

Colaboración vecinal
Dada la situación de las casas de la planta baja, todos los vecinos se volcaron para ayudar a achicar agua y limpiar el rastro que iba dejando. La situación de algunos de ellos, personas mayores, hizo que fueran los primeros evacuados por los distintos equipos de emergencia.


Paqui aún hoy sigue extrañada por la cantidad de agua que se amontonó en las calles, ya que “recuerdo tormentas más intensas que aquélla”. “Fue una pena”, recuerda, ya que apunta que estuvieron varios días fuera de su casa hasta que pudieron acudir a limpiar. “Cuando volvimos, aquello no parecía mi barrio: tanto el mobiliario como los colchones estaban fuera de las casas y el ambiente era muy triste”.


Paqui recuerda que la catástrofe sucedió varios días antes de las elecciones municipales y autonómicas de 2007, y reitera una y otra vez su agradecimiento a las instituciones. “Desde el principio se volcaron con nosotros y con el pueblo entero”.


Entre el Consistorio alcazareño, la Junta de Comunidades y el Gobierno central se acordó construir un nuevo barrio para las 150 familias, algo que, según cuenta Paqui, no muchos se creían al principio. En diciembre de 2010 se consumó la promesa y fueron entregados los primeros pisos. “Nosotros estamos muy contentos, no sabíamos lo que iba a pasar tras las inundaciones”, declara Paqui ante la incertidumbre que sentían en los momentos posteriores a la catástrofe.

“No me gusta volver”
Tras año y medio viviendo en el nuevo piso, Paqui confiesa que apenas se atreve a mirar lo que un día fue su casa, que está entre las que aún quedan por demoler. “Cuando voy al mercadillo casi ni miro de refilón, nunca me he parado delante a contemplarla fijamente después de la mudanza”, expresa Paqui, que rehúsa la idea de acudir al antiguo barrio el día en que se lleve a cabo la segunda fase de la demolición que, según declaró recientemente el concejal, Ángel Puente, se hará tras la celebración de la Feria y fiestas de este año 2012.
Por último, Paqui concluye con una reflexión positiva, ya que “estoy contenta con un piso más moderno”, con mejores condiciones de vida y más seguro ante inundaciones.