Manuel Martín, director general de Caja Rural de Castilla-La Mancha
“Hoy por hoy no valoramos un proyecto de integración”
 
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J. Yébenes
Ciudad Real

“Tenemos una solvencia a prueba de bomba, una morosidad bajísima, una cartera saneada y una liquidez superior a 900 millones de euros”. Estos son los mimbres con que Manuel Martín, director general de Caja Rural de Castilla-La Mancha, presentó un cesto en el que cabe un proyecto financiero en plena expansión y con una fuerza irrefutable. La entidad inaugura este martes en la capital  (tierra por excelencia de su principal competidor financiero) su primera sucursal, una sede que simboliza el modelo que han diseñado centrado en la territorialidad y cuya hoja de ruta ejecutan sin mirar a los lados del camino. Martín esquiva las cuestiones sobre posibles fusiones físicas o virtuales, pues “hay trabajo para dar, tomar y regalar, y no tenemos tiempo de entretenernos”. Se siente identificado con la metáfora sobre su condición de elefante: “vamos lentos, pero con paso firme y seguro”.

PREGUNTA.- Caja Rural de Castilla-La Mancha cumple el próximo abril un año bajo esta denominación, ¿qué balance hace?

RESPUESTA.-  No puede ser más positivo, hemos sido capaces en tiempo récord de transformar la imagen de idiosincrasia de la entidad, con un carácter plenamente regional y castellano manchego, con presencia en todos los territorios como damos fe con la apertura de la oficina en Ciudad Real. Esta sucursal es un motivo de satisfacción y orgullo enorme, un sueño cumplido y un mito dentro del plan de expansión estratégico, cuyos objetivos marcados por el consejo rector hemos cumplido escrupulosamente al 100%.

P.- Y en concreto, en los ámbitos operativo, económico y financiero, ¿cuáles serían los resultados?

R.- Hemos abierto oficinas en Albacete, Cuenca, Tarancón, Villarrobledo, Hellín y Ciudad Real, además de otras ocho agencias financieras en otros tantos pueblos de Cuenca y Albacete dentro del modelo dual, con la franquicia de nuestra marca. Sobre el balance económico, hemos cerrado el año con una ratio morosidad del 2,30%, una tasa de solvencia superior al 14,5% y un crecimiento de los recursos de clientes en torno al 12%. En inversión hemos avanzado posiciones en torno al 2,5%, alcanzando los 4.000 millones de activos totales medios al cierre del ejercicio 2011, que es un hecho histórico en la entidad.

P.- Dentro de la reestructuración financiera impulsada por el Gobierno y el regulador, ¿cómo quedará el mapa de las rurales en España en general y en Castilla-La Mancha en particular?

R.- La reestructuración financiera es necesaria para aquel que lo necesite. Las entidades se reestructurarán, reintegrarán o fusionarán en función de su situación. En general, este grupo de entidades cooperativas está saneado porque ha diversificado su inversión crediticia, ha tomado menor riesgo en sectores como el inmobiliario y tiene balances más saneados. Además, el nivel de solvencia es superior a lo que estipula el Banco de España. Algunas acometerán procesos de concentración y otras no. Lo que hace falta son entidades buenas y bien gestionadas que cumplan con la normativa a rajatabla. Este es nuestro caso, en 2011 pasamos una inspección por parte del regulador y estamos con una solvencia a prueba de bomba, una morosidad bajísima, una cartera saneada y una liquidez superior a 900 millones de euros. Significa que hicimos la cosas bien en tiempos de bonanza, y creo que hay que gestionar igual de bien en tiempos de crisis, porque si la norma funciona hay que mejorarla pero no cambiarla. Participamos en un modelo de banca tradicional, que se traduce en prestar y captar recursos y en dar servicios. Los experimentos con gaseosa no van con Caja Rural Castilla-La Mancha. Por tanto, somos una entidad cooperativa de crédito con perfil social (obra y fundación), y no somos una ONG, pero tampoco hemos sido un consultorio o una inmobiliaria.

P.- De hecho, en este ámbito (inmobiliario), no han hecho operaciones con mucho riesgo.

R.- Hemos atomizado los riesgos y nuestra estrategia es la prudencia, que no es un principio muy vistoso a medio plazo, aunque  a largo plazo es el más efectivo. Somos una entidad digna, con la  base principal en una política de servicios de calidad que focalizamos en el cuidado de los clientes que, al fin y al cabo, son los que nos dan de comer. Estamos organizados, con las cosas muy claras, con el personal ultramotivado y se nota porque sabemos escuchar y procesar la demandas y traducirlas en servicios financieros. Queremos relaciones a largo plazo, clientes-amigos, y no operaciones por conveniencia. Nos han tachado de ser elefantes y posiblemente lo seamos, vamos  dando pasos seguros y cuando corremos tomamos velocidad y contundencia. Y es el caso de Ciudad Real, donde nuestro compromiso, tanto con la capital como con la provincia, es de permanencia.

P.- Y sin oportunismos, ¿cree que el grupo de las 70 cajas rurales se reducirá dentro de la nueva revisión financiera, como la reciente fusión entre Caja Mar y Rural Caja?

R.- Entenderán que esta operación ha sido buena para sus entidades. Pero hay que diferenciar, porque una concentración es buena siempre que las entidades salgan reforzadas y arreglen los déficits que tengan. Una concentración excesiva puede llevar a problemas para la clientela como que haya menos oferta. ¿Qué queremos crear: oligopolios, monopolios financieros? De este modo, habrá menos capacidad para atender a las demandas de los clientes.

P.- Pero el Banco de España está presionando para que se constituyan grandes grupos financieros, en este caso de cajas rurales...

R.- Sí, pero no presionó mucho en el pasado cuando no exigió  el cumplimiento de las ratios de solvencia y no fue exigente con la norma. Algunos sí las hemos cumplido. Ahora, incita a la fusión y el que tenga la necesidad lo hará y el que que no, seguirá dando sus servicios. Hay que tener en cuenta que las cajas rurales somos empresas privadas, propiedad de socios cooperativistas, no somos cajas de ahorro ni bancos.

P.- Y la gran pregunta, ¿hay posibilidades de que tras aquella operación frustrada de fusión (hace cerca de dos años) entre las cajas rurales de Toledo y Ciudad Real, se cierre en este año la integración entre Caja Rural de Castilla-La Mancha y Globalcaja (resultante de la unión entre las rurales de Ciudad Real, Albacete y Cuenca?

R.- Nuestra caja, hoy por hoy está inmersa en su proyecto, que es propio y que nace de nuestra propia fortaleza. Queremos ampliar y estar presentes en los puntos de la región donde no estábamos. Tenemos trabajo para dar, tomar y regalar, no tenemos tiempo de entretenernos. Nos dedicamos a lo nuestro, y que cada uno diga lo que quiera, pero hoy por hoy nuestra entidad no valora un proyecto de integración, aunque en el día de mañana ..., yo soy un director general, luego está el consejo rector... pero hoy por hoy no lo contemplamos.

P.- Por lo que dice, el principio de territorialidad está íntimamente ligado a su proyecto, ¿no?

R.- Tenemos claro que somos una entidad regional, nuestro compromiso es la apertura de oficinas. Son tiempos de no hacer dispendios excesivos, pero en este 2012 a las cinco oficinas y ocho agencias de 2011 se sumará la apertura de diez sucursales y una docena de agencias. Como los elefantes, vamos lentos pero seguros.

P.- Hay quien dice que dentro de esta vertebración territorial, con la firma de convenios con CECAM, organismos autónomos, la UCLM, están más cercanos a la Junta de Comunidades a la hora de atender sus demandas

R.- Nuestro compromiso es regional y para ello estamos firmando acuerdos con las entidades regionales, llámense como se llamen. Con la Junta siempre hemos estados cercanos porque la presidencia del Gobierno está en Toledo y ha sido fácil. A nivel emocional y moral, siempre hemos estado ahí. Otra cosa es que en este momento hay un vacío de entidades financieras y con un cambio de Gobierno y nosotros, como empresa que se está posicionando como referente autonómico, estamos estudiando operaciones. De hecho, hemos financiado algunas y otras no, como lo hacemos con diputaciones o ayuntamientos o con la universidad, con la que, por cierto, firmaremos un convenio nuevo. Y lo hacemos porque sabemos, queremos, tenemos y porque podemos. Si tienes agua, grifo y voluntad de abrirlo... Nosotros tenemos esa voluntad porque hay liquidez y hacemos operaciones de crédito siempre desde el punto de vista profesional, porque no cerramos créditos en una servilleta.

R.- Y respecto a los SIP que se están cerrando en el sector, ¿Caja Rural tiene alguna vinculación presente o futura?

P.- Eso son propuestas y nosotros no estamos en ninguno. Nuevas operaciones corporativas, nunca se sabe. Ahora mismo no tenemos nada en marcha, aunque en el mercado las hay.

P.- ¿Y qué opina sobre los sueldos millonarios con que se blindan en caso de indemnización los directivos de algunas entidades financieras?

R.- Los ejecutivos pueden cobrar lo que determine su empresa, pero cuando una entidad es rescatada con fondos públicos es una auténtica aberración y barbaridad porque es dinero de todos los ciudadanos. En mi caja nunca pasaría.

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