Belén Rodríguez
Ciudad Real
Pedro R.A., el primer agricultor acusado en Ciudad Real de cometer un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente por sobrepasar la concesión de agua para regadío que tenía asignada la finca agraria que tuvo arrendada diez años, Casa Nueva, en Herencia, ha vuelto a ser citado para juicio la semana que viene en la Sección Primera de la Audiencia de Ciudad Real, que tuvo que suspender la primera vista en marzo.
De ser declarado culpable, tal y como sostiene la fiscalía en la primera calificación del caso, sería el primer condenado por lo penal por hacer algo que han hecho miles de regantes durante décadas en la provincia y que hasta ahora sólo ha derivado en sanciones administrativas.
Contra él se dirige la fiscalía, que pide cuatro años y seis meses de prisión por delito contra el medio ambiente, y también la acusación particular que ejerce Basilisa Seco, dueña de la finca a la que la Confederción Hidrográfica del Guadiana multó en principo como responsable de la sustración de agua.
No obstante ambas acusaciones llevan una calificación alternativa: delito de “distracción de aguas” por el que cabría imponer una pena de multa de seis meses a razón de una cuota diaria de 18 euros. Además se pide su condena en costas y que indemnice a la CHG con 4.000 euros. “En sólo dos campañas este señor sacó tanta agua como para abastecer unapoblación. Se sobrepasó en más de 800.000 metros cúbicos”, dice la abogada Basilisa Seco, que es además afectada y querellante. Su denuncia dio pie a este proceso del año 2007 y que para su familia ha supuesto “un perjuicio incalculable”, dice. El juicio está señalado para el martes.
















