Belén Rodríguez / Ciudad Real
Ni es nueva ni irreversible. Luis Arroyo, presidente del patronato rector de las Tablas de Daimiel, está indignado con las informaciones difundidas estos días en los medios nacionales acerca de la supuesta irreversibilidad en la que, por la sequía, se encuentra el parque nacional, y tacha de “falsedad interesada”, decir que la situación actual no tiene remedio ni siquiera para el Ministerio de Medio Ambiente.
Bajo su punto de vista a largo plazo la solución es el Plan Especial del Alto Guadiana (PEAG), que ya está limitando las extracciones de agua en el acuífero 23, “pero para que sea efectivo habrá que esperar diez o quince años”; mientras tanto y ante la “excepcionalidad” de la situación actual, con unas cinco hectáreas encharcadas, la tierra cuarteada y la turba en combustión, es que “llegue agua para apagar el fuego en cuanto sea posible de la cabecera del Tajo”, de momento lo más factible.
Arroyo explica que el nuevo trasvase “ya está pedido”, se hizo en la última reunión del patronato celebrada el pasado 7 de septiembre a la que asistió el presidente del Organismo Autónomo Parques Nacionales, José Jiménez, “allí hablamos de que para paliar situaciones de sequía como ésta hay que hacer trasvases de urgencia y establecer prioridades; primero el consumo humano, luego los usos medioambientales y tercero el regadío”.
En cuanto a la baja efectividad de la última derivación de agua desde la cabecera del Tajo, Arroyo explicó que el agua no se pierde por el río Cigüela como la gente cree, “lo hace por un canal asociado al río que se encuentra en muy mal estado y hay que restaurarlo”.
También insiste en que en comparación a las necesidades del regadío murciano, “que no se ha hundido pese a las limitaciones de los últimos años”, las Tablas debería poder aprovecharse de lo que establece la ley: “Veinte hectómetros por año, no más de sesenta en tres”.
Mientras tanto el patronato rector y los responsables del parque no están de brazos cruzados. Desde que la turba comenzó a arder, lo cual era previsible dado el rigor del último verano y la escasez de precipitaciones en primavera, se trabaja dentro de lo que Luis Arroyo denomina “estado de excepción”, “colmatando las zonas de turberas que están en riesgo y en proceso de ignición y aportando agua”.
La Duquesa
Este verano se ha empleado agua desde los pozos de la finca La Duquesa, comprada por el ministerio hace unos años y en la que antes se regaba maiz, para apagar estos incendios.
Díaz del Campo dice que “ha llegado el momento de actuar con todas las de la ley” y pide que el ministerio “se movilice”
“Ha llegado el momento de actuar con todas las de la ley”. Para el alcalde de Daimiel, “el punto de no retorno” que la dirección de las Tablas de Daimiel ha diagnosticado en cuanto a la conservación del humedal y que en las útlimas horas ha saltado a las noticias nacionales “debe movilizar” al Ministerio de Medio Ambiente. “Es conveniente que se asuma algo que venimos denunciando desde el Ayuntamiento y desde otras instancias de la zona. La última por ejemplo advirtiendo de la escasa rentabilidad que iba tener el trasvase. Por eso -añadía Díaz del Campo- “tenemos que ir a cara descubierta porque el análisis lo sabemos tiempo atrás y el tratamiento se dilata”.
Soluciones, detallaba el alcalde, como un aporte anual de agua que garantice el encharcamiento y evite así los incendios de turba. En cifras, “entre 6 y 8 hectómetros cúbicos procedentes, por ejemplo, de unas dos mil hectáreas de regadío”. Aquí entroncaría con el Plan Especial Alto Guadiana. Otra vía, también expuesta en informes técnicos, son los trasvases desde pantanos más cercanos que los de la cabecera del Tajo. “Entre Gasset, Torre de Abraham y Peñarroya almacenan de media más 100 hectómetros. Además, en el caso del último se aprovecharían los cauces naturales de los ríos que confluyen en el parque nacional”, planteaba Díaz del Campo.
No obstante, en la baraja de opciones, la jugada ganadora sería la aplicación del Plan Especial de Alto Guadiana. Iniciativa “nacida del consenso” pero que, a juicio del primer edil, lleva una velocidad de aplicación “más lenta de lo deseable”. Así las cosas, y “con una situación económica de fondo que como es lógico afecta”, sugería que los criterios de financiación prioricen lo ambiental.
Por su parte, desde MXTG y al igual que el primer edil, se insiste en que esta situación no es nueva y acontece cuando dejaron de manar los Ojos del Guadiana. “El terreno se seca, se agrieta, entra el aire y arde la turba”, describe su portavoz Alberto Celis. “Sin agua en el parque, era algo previsible”, insistía. Así las cosas la plataforma ciudadana reflexiona en voz alta de las consecuencias sociales de primera magnitud que supone. “Daimiel perdería su principal signo de identidad y sería la punta del iceberg del problema del agua en la zona”.
Con este panorama en un horizonte no muy lejano MTXG aboga por la eficiencia del PEAG, del Patronato y a su vez por una mayor implicación ciudadana. Por y para ello se ha impulsado el Pacto Municipal por el Agua.


















