J. Y.
Ciudad Real
Que los empresarios y emprendedores de Castilla-La Mancha tengan acceso al crédito y a la liquidez para desarrollar y consolidar proyectos que permitan la creación de empleo. Este es uno de los objetivos que la consejera de Economía y Empleo, Carmen Casero, espera que se alcance con el nuevo impulso gubernamental al sistema financiero, actualmente inmerso en una reforma estructural de sus operadores.
Casero cerró el multitudinario acto de apertura de la primera oficina que Caja Rural de Castilla-La Mancha ha abierto en la capital dentro de su ambiciosa estrategia de expansión cuando apenas lleva nueve meses operando con la nueva denominación (antes era caja rural de Toledo).
La consejera identificó a las entidades bancarias como el instrumento necesario para el despegue de la economía en general y de la castellano-manchega en particular. Ante un nutrido grupo de autoridades y varios cientos de invitaos, Casero pidió al gobierno de la caja anfitriona que “siempre de respuesta a los empresarios”, atendiendo, de este modo, al principio de territorialidad.
Casero explicó que su departamento aúna “las dos patas de un banco necesarias” para solventar la recesión, como son “la dinamización de la economía y la generación de empleo”. “Lo más importante es que el crédito llegue a las empresas y a los ayuntamientos”, dijo, a la vez que confió en que el plan de equilibrio presupuestario y financiero impulsado por el Ejecutivo de Mariano Rajoy permita a la Junta de Comunidades ampliar su refinanciación “para poder pagar a los proveedores y a las entidades locales”. Igualmente, confesó que “la Junta es la entidad que tiene más interés en que eso se produzca para pagarle a todo el mundo”. En otro momento, Casero subrayó que desde el Ejecutivo autonómico trabajan para “defender la marca Castilla-La Mancha”, en su área, a través de “el apoyo a la internacionalización, el cuidado a las empresas que se mantienen y la atracción de nuevas inversiones”.
Cumplir la palabra
Previamente, el presidente de Caja Rural Castilla-La Mancha, Andrés Gómez Mora, destacó el cumplimiento de los compromisos marcados por los órganos directivos en el nuevo rumbo que la entidad tomó el pasado abril para ser un referente regional. “Hemos cumplido la palabra” con el desarrollo irrefutable de su plan de acción que contribuirá a que los impositores y distintos colectivos “recobren la ilusión y la confianza”. Gómez Mora hizo un repaso de los hitos de la entidad dentro del marco de los 165 años de historia de las cooperativas de crédito. Indicó que la antigua Caja Rural de Toledo impulsó importantes plataformas en el sector alimentario para apoyar productos como el aceite de oliva, mientras que “el proyecto estrella” (como operador) ha iniciado esta nueva estela que ahora toma lustre con la ampliación regional de su red.
El director general de la entidad, Manuel Martín puso el acento en la “liquidez y voluntad”, dos signaturas que se conjugan para desarrollar un modelo de banca “tradicional” al servicio de los intereses de los castellano-manchegos. Prudencia, honradez y humanidad caracterizan, según dijo, al equipo técnico y humano de la entidad, que tiene unos objetivos de “cercanía y atención especializada”.
Además, los datos económicos son imbatibles: una ratio morosidad del 2,30%, una tasa de solvencia superior al 14,5%, un crecimiento de los recursos de clientes del 12%, activos de 4.000 millones y una liquidez de 900 millones.


















