“Todos los incendios tienen una causa y nuestra misión es llegar a ella”. Cada día -y han sido muchos e intensos durante el último verano- los técnicos medioambientales Andrés Lara y Pedro Luis Jareño, apoyados por los agentes forestales Manuel Rodríguez, Juan Carlos Torres, Pedro José Martínez, Miguel Ángel Ruiz, Francisco Blasco y Manuel García, miembros de la Brigada de Investigación de Incendios Forestales de Ciudad Real, han tenido que aplicarse en una tarea cuyo objetivo es sobre todo preventivo.
Especialmente satisfechos de su nuevas competencias se muestran los agentes que por primera vez han apoyado a los técnicos en la investigación: “Ha sido una primera toma de contacto con la brigada muy positiva. Estamos encantados, era una cosa que los agentes forestales veníamos reivindicando muchos años, participar en la investigación de las causas de un incendio foresta.”
Durante el verano cada día ha estado operativo un técnico y tres agentes de guardia para acudir a investigar allí donde se han producido fuegos.
La brigada tiene su sede física en el centro coordinador de incendios, en la Delegación de Agricultura. Allí existen los suficientes medios tecnológicos para seguir los movimientos de patrullas, medios y hombres, pero además allí permanece la brigada dispuesta a intervenir. “En el momento que nos avisan vamos al incendio, hacemos la perimetración, la fotografía y cuando se acaba volvemos a la base; si no surge nada nuevo estamos haciendo el informe. Ha habido veces que hemos tenido que ir a tres sitios en un mismo día. Este julio ha sido muy complicado hemos hecho 76 investigaciones [hasta el 14 de septiembre] eso es bastante”, explica Andrés Lara, uno de los técnicos de la brigada, en un verano que no ha sido complicado en cuando a superficie quemada, pero sí en cuanto número de incendios.
El maletín
Aparte de su formación y la que han recibido los agentes -los miembros de la brigada están en este trabajo de manera voluntaria- disponen del maletín de investigación en el que hay cámaras fotográficas, gps, banderines para marcar avances y retrocesos del fuego, y todo tipo de artilugios para detectar lupas, imanes para encontrar elementos metálicos...
Los banderines rojos marcan el avance del fuego, los amarillos se colocan en la zona del retroceso, cuando el fuego va hacia atrás y blancos cuando se encuentra una prueba o un indicio de que ha habido actividad, “es muy complicado investigar un incendio, parece fácil pero no lo es”, aseguran.
No obstante, en ocasiones quienes provocan los incendios se lo ponen fácil. Les pasó en agosto en La Poblachuela, se declaró un incendio en el que llegaron a la conclusión que una persona había ido tirando hasta cuatro artilugios incendiarios, colillas, para provocar el fuego.
Agentes y técnicos dicen sentirse satisfechos de su labor conjunta, “los agentes nos aportan sus conocimientos y nosotros los nuestros, algo más técnicos”, dice Lara.

















