Los primeros presos de Valdenoceda reciben sepultura en su localidad
 
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05/03/2010 - 21:49 Escrito por Oliva Carretero

Ocho familias de la provincia de Ciudad Real, 15 de toda España, cierran hoy una página de la historia vital de sus antepasados, la de sus abuelos, la de sus padres o allegados que hace 70 años, tras la contienda librada en la Guerra Civil, fueron encarcelados, represaliados y murieron de hambre lejos de su hogar. Eran concejales, sindicalistas, republicanos... que, por su ideología, sufrieron durante la posguerra la represión franquista en la prisión de castigo de Valdenoceda (Burgos).


Son las primeras víctimas de la guerra que estaban desaparecidas, no identificadas, pero que tras un proceso largo y arduo de investigación que ha durado más de una década recibirán finalmente sepultura cristiana en su localidad de origen o de la residencia familiar, con los suyos.


“Ése es y ha sido el único deseo de las familias”, recalcan Manuel Sempere y Julián de la Morena, nietos ambos de dos presos de Valdenoceda. A su juicio, debe conocerse la historia, la realidad, sin apasionamientos ni posicionamientos, ir con la verdad y la justicia, “para que episodios como éstos no vuelvan a repetirse”, espeta De la Morena, mientras Sempere añade que existe mucho más miedo y uso político que lo que realmente se pretende, que es recuperar los restos del abuelo o familiar “algo para lo que han colaborado instituciones como obispados y parroquias”, observa.


En este sentido, a aquellos que critican que este proceso no hace más que abrir viejas heridas, ambos contestan que totalmente lo contrario, “la ley de la memoria histórica es para todos, no hay que olvidarse que esas barbaridades las cometieron unos y otros y, en el futuro, hay que evitarlas”, explicó Sempere.
 
Emotivo acto


En el acto de hoy, que tendrá lugar en el Ateneo de Madrid, a partir de las 12 horas, se cruzarán muchas emociones y sentimientos. Los restos de quince presos de Valdenoceda, ocho de Ciudad Real, serán entregados a sus descendientes. Sus nombres son Feliciano Alcaide y Alfonso de la Morena, de Aldea del Rey; Dimas Almendro, de Corral de Calatrava; Antonio García Rayo y Vicente Martín Gil, de Daimiel; José Antonio Quintanilla, de Fuencaliente; Ángel Mena, de Montiel;  y Juan María González de Mera, de Torralba de Calatrava.


Julián de la Morena, nieto de Alfonso de la Morena y vicepresidente de la Agrupación de Familiares y Amigos de Fallecidos en la prisión de Valdenoceda -promotora de la investigación- señala que la mayoría acudirán a este encuentro, aunque “otros dudan”, y aclara que algunos se encuentran en el extranjero, otros son ya mayores “y no quieren añadir más sufrimiento a las enfermedades que padecen”, y otros prefieren que los restos de su familiar sigan en la fosa común habilitada en el exterior de la propia cárcel de Valdenoceda.


Tras la jornada de hoy, Julián de la Morena, también su paisano Ángel Moya, nieto de Feliciano Alcaide, celebrarán un funeral mañana en la parroquia de Aldea del Rey por el eterno descanso de sus abuelos, tras lo que le darán cristiana sepultura en el cementerio aldeano. Otros, sin embargo, harán una despedida más privada, comenta De la Morena. Sin embargo, éste opina que dichas exequias deben tener gran repercusión y trascendencia social por dos motivos; primero, para que otras familias no cejen en su empeño de recuperar los restos de sus abuelos, padres o tíos, “es una manera de honrar su memoria”, y segundo, para que los políticos se tomen en serio la necesidad que tienen muchos ciudadanos de saber dónde está su antepasado, cómo murió, etc. “Igual que les ocurre a los padres de Marta del Castillo, que quieren recuperar su cadáver, por qué la gente no entiende esto”, se pregunta el aldeano.


Julián de la Morena, después de diez años de lucha, de tragar el desaire y el desprecio de gente, de entidades e instituciones, y poniendo “mucha cabezonería” ha conseguido recabar paso a paso los últimos años de Alfonso de la Morena, desde que fue detenido en octubre de 1939, cómo se instruyó su procedimiento y su muerte en Valdenoceda. Así mismo, cuenta con un título del ministro de Justicia, Francisco Caamaño, que viene a ser, puntualiza, “como un reconocimiento moral al abuelo porque fue injustamente procesado por cuestiones políticas”. Con todo ello, añade, “la herida de Alfonso de la Morena queda suturada y cerrada; hemos conseguido todo lo que la ley pone a nuestro alcance, la hemos agotado”. No obstante, indicó que esto es el principio y en la agrupación hay muchas personas que están empezando la investigación, a los que animó a seguir adelante con cariño y tesón a pesar de que es una labor muy costosa “y con pocas posibilidades de éxito”. Por ello, insistió en que las autoridades, que tienen más al alcance a forenses, juzgados, etc., se impliquen más en el asunto.

Grandeza humana


En este sentido, quiso destacar la grandeza humana de decenas de personas, becarios, forenses, laboratorios, antropólogos, etc., que, desinteresadamente, han ayudado a las familias a la exhumación de los cadáveres, al estudio antropológico y osteológico y al informe genético. De la Morena mencionó la labor desempeñada por la sociedad Aranzadi en la exhumación e identificación de los cuerpos.

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