El recorrido de la exposición Vinum vita est tiene contenidos de gran interés

El recorrido de la exposición Vinum vita est tiene contenidos de gran interés

La muestra hace un recorrido histórico desde las culturas griegas, iberas o romanas hasta mediados del siglo XVI

La producción del vino

La exposición “Vinum vita est” del Museo Provincial comienza haciendo un recorrido por la cultura griega, ibérica y romana y lo hace con la presentación de piezas arqueológicas de especial interés. Pero junto a ello va describiendo la importancia del vino y su presencia en cada una de estas culturas.

La exposición “Vinum vita est” del Museo Provincial comienza haciendo un recorrido por la cultura griega, ibérica y romana y lo hace con la presentación de piezas arqueológicas de especial interés. Pero junto a ello va describiendo la importancia del vino y su presencia en cada una de estas culturas. Porque la arqueología estudia la cultura material y a partir de ello quiere analizar y conocer las formas de las sociedades, su vida y su cultura.

En la cultura ibérica el vino tenía significaciones importantes siendo su consumo un modo de expresión de pertenencia a un grupo privilegiado. Y junto a ello, era un instrumento de cohesión social en torno a los dirigentes que lo ofrecían en celebraciones singulares: funerales, banquetes y celebraciones que unían a la sociedad.

Con el paso de los años el vino va llegando a más niveles de la sociedad como puede verse en las necrópolis del siglo IV antes de Cristo de los Villares en Albacete. En la necrópolis se ha estudiado la presencia de ritos funerarios asociados con el uso del vino y la abundante vajilla ática de los enterramientos habla de los ritos celebrados. En la necrópolis ibérica del Salobral todo un ajuar procedente del rito funerario habla de la presencia del vino en estas celebraciones. En los banquetes, la presencia del vino quería establecer vínculos entre los jefes y los guerreros a través de determinados rituales. Celebraciones en las que el vino era elemento importante dado su uso, todavía limitado en cantidad y calidad.

El trascurso del tiempo

La importancia del vino en el mundo romano está asociada a dos actividades esenciales: la lúdica y la guerrera. El vino está presente en las grandes celebraciones festivas de la cultura romana y es utilizado como incentivo para las tropas en sus batallas. La exposición recrea un espacio de un campamento romano y la riqueza de una mansión de alto nivel.

Una presencia que se mantiene en la vida cotidiana y así el mango del espejo romano lleva la decoración de los racimos de uva. El ánfora de vino de Sisapo es del siglo IV, dejando constancia del paso del tiempo en el que permanece el valor del cultivo del viñedo y de la obtención del vino. Las ánforas colocadas sobre la pared con el barco dibujado dan testimonio de la importancia del comercio y su trasporte en este momento.

Una presencia que se mantendrá viva en la cultura visigoda y ejemplo interesante de ello es el sillar con las decoraciones de racimos de uva del yacimiento de Oreto, Zuqueca del siglo VI. El código de Eurico protegía el cultivo y la plantación de viñedo y el vino tenía diferentes denominaciones según fuese el obtenido directamente del mosto o fuera perdiendo partes del agua y se concentraba.

Y una valoración que adquiere un significado religioso en el cristianismo como celebración de la eucaristía que recuerda la cena de Jesús compartiendo el pan y el vino. La presencia del vino y de los recipientes para su almacenamiento y consumo adquiere una relevancia especial en Al-andalus y la exposición presenta varias piezas de época almohade. Piezas de cristal o de cerámica de diseños cuidados y elaborados.

 

Los planos del catastro de la Ensenada de Valdepeñas mostrando la presencia de los viñedos, la presencia del vino en la literatura del siglo de oro o la riqueza de las vasijas van dando cuenta de la evolución y el paso del tiempo

 

La llegada de los siglos XVI al XVIII se presenta con las piezas cerámicas asociadas a la vida conventual donde el vino está presente y a cuyo cuidado y producción se une la evolución de un mayor esmero en su elaboración. Los planos del catastro de la Ensenada de Valdepeñas mostrando la presencia de los viñedos, la presencia del vino en la literatura del siglo de oro o la riqueza de las vasijas van dando cuenta de la evolución y el paso del tiempo. Piezas de cerámica de especial calidad que dan testimonio del valor del vino en ámbitos rituales, en celebraciones solemnes o en la vida de la nobleza.

 

La producción del vino

En diferentes yacimientos se ha documentado el proceso de producción del vino. En la Libisosa ibero romana de Lezuza (Albacete) se documenta el establecimiento más antiguo vinculado al consumo y comercio del vino en los siglos II y I antes de Cristo. Un ajuar rico en materiales y un vaso decorado con racimos de uvas que, junto al material existente en el yacimiento, hablan de una posible taberna.

En el yacimiento de la Bienvenida en Ciudad Real se está estudiando un espacio como instalación para la obtención de bebidas. Val de la Viña en Alovera (Guadalajara) es un asentamiento rural de cronología alto imperial con una estructura para la elaboración del vino, probablemente uno de los primeros torcularia (s.I después de Cristo). En la bodega hay una sala de prensado con dos alturas con dos prensas de torno vinculadas al lacus de recepción.

En La Peña en Saelices (Cuenca) hay un pequeño torcularium vinícola con regular conservación. En El Saucedo, en Talavera de la Reina, se documenta una prensa para la producción de vino. Y en Carranque hay espacios para el pisado de la uva y recepción de mosto y una zona de prensado, en uso a lo largo del siglo IV después de Cristo. Un edificio de planta cuadrada con dos espacios para pisar la uva (calcatoria) y zonas de recepción del mosto (lacus).

Ello unido a la zona de almacenamiento de vino y aceite de la mansión, da cuenta de la importancia del vino en ese momento de la cultura romana. Después, el mosto se dejaría en vasijas de barro donde se producía la fermentación. Un esquema que muestra la sencillez del proceso durante siglos que realiza la producción del vino con una instalación que reduce la elaboración a este doble paso y los dos espacios necesarios para ello. Un espacio que la exposición reproduce con el doble ámbito comunicado para la salida del mosto producto de la uva pisada o bien tratada mecánicamente en otras ocasiones. Una documentación en la que, a partir de la cultura material, la arqueología nos enseña y muestra la sencillez del proceso de obtención del vino a lo largo de estos siglos.

 

El salto de la producción

Si ya en el siglo XVI la producción se amplia a espacios domésticos, a ámbitos institucionales como el conventual será a mediados del siglo XIX cuando se produzca el gran salto en cantidad y en mejora de los sistemas de producción del vino. La exposición presenta reproducciones de planos del Catastro de la Ensenada, textos literarios del siglo de oro que hablan de las bondades del vino, referencias de viajeros ilustrados y materiales especialmente relacionados con el consumo del vino.

 

Las cuevas de diferentes lugares de Castilla-La Mancha dejan testimonios de la elaboración en diferentes comarcas, en territorios con condiciones climatológicas y de variedades diferenciadas con un nivel de producción que a principios del siglo XX apenas llegaba a ser el 20% de la producción nacional

 

Las cuevas de diferentes lugares de Castilla-La Mancha dejan testimonios de la elaboración en diferentes comarcas, en territorios con condiciones climatológicas y de variedades diferenciadas con un nivel de producción que a principios del siglo XX apenas llegaba a ser el 20% de la producción nacional. El salto se producirá desde principios del siglo hasta las últimas décadas en las que hay un crecimiento exponencial pasando de trescientas mil hectáreas de viñedo a cerca de setecientas mil.

El recorrido de la exposición Vinum vita est tiene contenidos de gran interés en ese recorrido histórico que realiza desde las culturas griegas, iberas o romanas hasta mediados del siglo XVI. Materiales arqueológicos de especial calidad, aproximaciones a la interpretación de las culturas de cada momento en los usos y producción del vino son referentes esenciales en esta comunidad autónoma en la que el vino y el cultivo de la vid se han convertido en factores culturales, sociales, económicos y paisajísticos de primera importancia.

 

Un estudio abierto

Un proceso que, a lo largo del siglo XIX, se desarrolla con ingredientes tan diversos como la plaga de la filoxera, la llegada del ferrocarril, los controles administrativos o las modernizaciones de las bodegas que se convierten en grandes centros de producción. La filoxera procedente del este de Estados Unidos causó daños importantes en los cultivos europeos en la mitad del siglo XIX obligando a poner injertos procedentes de Estados Unidos, resistentes a la plaga o a utilizar las plantaciones de determinadas zonas que pudieron resistir la plaga. Un proceso que la exposición aborda apenas en su presentación dejando abierto el camino para hablar del vino en los siglos XIX y XX en futuras presentaciones. La presentación de un espacio asociado a la conservación del vino en el espacio final de la exposición con los datos de superficies, bodegas y el plano de las denominaciones de origen deja abiertos diferentes caminos: los edificios construidos, las tecnologías o los paisajes del viñedo entre otros.