“Superhéroes no son la gente de Médicos Sin Fronteras, sí lo son las mujeres de Sudán”

Aníbal B. C. Ciudad Real
Miembros de MSF en República Democrática del Congo / Marta Soszynska (MSF)

Miembros de MSF en República Democrática del Congo / Marta Soszynska (MSF)

Así de rotunda lo proclama Llanos Ortiz, enfermera de Villarrobledo (Albacete) que lleva trabajando desde 2007 con la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras y que en todos estos años ha estado presente en los principales contextos de emergencias en catástrofes naturales, epidemias y conflictos bélicos que se han producido en el mundo

“Superhéroes no son las personas que trabajan en Médicos Sin Fronteras, superhéroes son las mujeres de Darfur en Sudán del Sur, que son las más fuertes e increíbles que he visto y que tienen una capacidad increíble de sacar adelante a sus familias, en unas condiciones tan adversas como admirables”.

Así de rotunda lo proclama Llanos Ortiz, enfermera de Villarrobledo (Albacete) que lleva trabajando desde 2007 con la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras y que en todos estos años ha estado presente en los principales contextos de emergencias en catástrofes naturales, epidemias y conflictos bélicos que se han producido en el mundo.

Ortiz, actual responsable adjunta de la Unidad de Emergencias de esta organización, asegura que cuando la gente le comenta que “todos en Médicos Sin Fronteras son héroes” lo primero que viene a su mente son los héroes anónimos que “día a día luchan por seguir viviendo en esos países donde el estado de bienestar es algo más que una utopía”.

Después de veinte años trabajando en esta organización, reconoce que hay muchas cosas que en ese tiempo la han dejado huella, como los tres años de trabajo en Sierra Leona luchando contra una epidemia “tan dura como el ébola que no deja a nadie impasible” o en crisis nutricionales, que provocan elevadas tasas de mortalidad infantil por algo tan básico como el hecho de no tener comida.

En la entrevista, Llanos Ortiz reconoce que “la inquietud de conocer lo desconocido, de viajar y de intentar dar voz a los que no la tienen” fue lo que la llevó a decidir trabajar con Médicos Sin Fronteras.

Primera misión en Angola

Tras licenciarse en la Facultad de Medicina de Albacete decidió dedicar gran parte de sus esfuerzos a preparar su desembarco en esta organización y su primera misión fue en Angola, donde llegó en un contexto muy complicado en el que se estaba produciendo la etapa más dura de la guerra que sufría este país.

Fue su bautizo en una crisis humanitaria y la experiencia que la resultó más reveladora y la llevó a reafirmar en ella que lo que quería hacer en su carrera profesional era dedicarse a ayudar a los demás.

Su trabajo como responsable adjunta de la Unidad de Emergencias implica estar al día de todas las crisis que se viven en el mundo que la lleva a hacer un análisis certero de lo que ocurre.

“El mundo cada vez es un sitio más complicado, ya sea por decisiones políticas u otros motivos, pero ahora mismo tenemos ante nosotros una situación con unos conflictos bélicos de los más duros que hemos vivido en muchos años”, asegura.

Alguno de ellos, repara, “requiere más nuestra atención porque se va deteriorando por días, como ocurre en Sudán del Sur, Yemen o Bangladesh, donde tenemos un escenario muy complicado que a veces nos hace dudar dónde ir primero, porque las necesidades son enormes en cada uno de estos sitios”.

En muchos lugares, el resultado de estos conflictos es que la población pierda totalmente los servicios de salud y, en consecuencia, pierdan la cobertura vacunal de enfermedades prevenibles, que “nos lleva a ver cómo se desencadenan epidemias de difteria como la que ahora afecta a estos países”.

Salvar vidas

Es en estos lugares, reconoce Ortiz, donde cada día se hace más importante la presencia de una organización como Médicos Sin Frontera, como también en aquellos países en los que se producen catástrofes naturales o en los que existen crisis humanitarias, porque la presencia del personal sanitario supone “por un lado, la posibilidad de salvar vidas y, por otro, la de dar voz a una gente que de otra forma no podría hacerlo”.

La situación que actualmente se vive en el mundo, ha razonado la enfermera castellanomanchega, requiere de un mayor compromiso social para hacer posible seguir ampliando su acción allá donde es necesario.

“Sin gente que colabore con nosotros y que contribuya a hacer posible nuestros proyectos no sería posible hacer nada” porque, concluye, “realmente nosotros no vamos a los sitios, sino que es la gente la que nos lleva con su ayuda a ellos”.