M. José Melero
Ciudad Real
La fiesta de los Mayos se inicia en la noche del 30 de abril, revistiendo muchas calles con las “Cruces de Mayo”. Cruces engalanadas y adornadas que se exponen con orgullo por barrios. De indudable origen pagano, se trata de una de las tradiciones más antiguas que aún perduran. Sus raíces hay que buscarlas en los ritos de fertilidad que las tribus celtibéricas llevaban a cabo con la entrada de la primavera. Por aquel entonces los habitantes de las aldeas se reunían en torno al Dios de la Fertilidad, (que era representado por un tronco de árbol), donde se celebraba el resurgir de la naturaleza y por tanto de las cosechas. Todo ello acompañado de cánticos y danzas. Evidentemente que, los ritos relativos a la fertilidad, se hacían extensibles a las personas; pues era el momento oportuno para que los jóvenes en edad de merecer formaran parejas. Es difícil fijar una fecha concreta para su origen ya que la tradición de festejar los primeros días de mayo se remonta a tiempos antiguos en los que se festejaba la llegada de la primavera y las flores. Época también propicia para la exaltación y las manifestaciones amorosas. La tradición, fue adoptada posteriormente por la cultura romana, y así ha llegado hasta nuestros días, si bien la influencias de la Iglesia motivó que poco a poco fuera perdiendo su carácter pagano. En Europa existía la costumbre de regalar una ramita o una flor a la moza pretendida, cuya aceptación simbolizaba la aprobación para rondar o pretender a las jóvenes. Otras prácticas más antiguas consideran que el origen se encuentra en los ritos o cultos relacionados con la agricultura, con los que se pretendía proteger y obtener buenas cosechas. En la sociedad rural tradicional, el ciclo de la vida estaba estrechamente ligado a ciclo de las estaciones y de los cultivos. En este mundo, la llegada del mes de mayo se celebraba como comienzo de la fertilidad del campo y de la fecundidad femenina, simbolizando la cruz el tronco del árbol de la fertilidad. La cristianización de los mayos supuso que la doncella rondada en primer término era la Virgen. Por eso, los mayos religiosos se dedican a la Virgen con el planteamiento de una serenata cantada a una moza. Cantos con los que se recorren y valoran los atributos personales.
Si Cristo nos da su Gracia
y nuestra Virgen del Prado
y el Divino San José,
les cantaremos un mayo.
Estamos a treinta
del abril cumplido.
Mañana entra mayo
de flores vestido…….
















