J.L.L. / Ciudad Real
Francisco López-Menchero, de 35 años, economista del Desarrollo en la Delegación Diplomática de la Comisión Europea en El Líbano, nacido en Manzanares pero criado en Daimiel —que considera su pueblo—, ha publicado en la Biblioteca de Autores Manchegos, de la Diputación de Ciudad Real, su primer libro de poemas, “Los Cuadernos de Beirut (O del amor y el miedo)”. Un poemario intenso y desnudo, que sorprende al lector por cómo nos transmite el dolor de la guerra y la sensualidad de una ciudad herida. El próximo día 28, a las 20:30, en el Museo Comarcal de Daimiel tendrá lugar la presentación.
—“Los Cuadernos de Beirut” es tu primer libro publicado. ¿Cómo surge esta obra? ¿Cómo esos apuntes rápidos y notas que se mencionan en la solapa se acaban convirtiendo en un libro cerrado y coherente?
— Llevo viviendo en el extranjero hace más de 12 años. Durante este tiempo trabajando en Guatemala, Bruselas, Roma, El Cairo, Sarajevo, he tenido experiencias únicas, hermosas, duras, bellas, al límite y sensaciones que, de algún modo, necesitaba guardar y transmitir. La poesía ha sido siempre una aliada en estos menesteres. Mi llegada a Beirut coincidió con un periodo de mucho optimismo político y económico, el verano de 2006 se prometía uno de los mejores de la historia reciente del Líbano. Yo estaba recién destinado en la Embajada de la Unión Europea y estaba descubriendo la ciudad cuando la guerra y los bombardeos estallaron. Después vinieron las misiones de evaluación de daños y de reconstrucción económica, más atentados y conflictos, pero también acontecimientos muy positivos. Todas estas vivencias, han ido cristalizando las notas y versos que ahora de un modo casi natural he reunido en estos “Cuadernos de Beirut”.
— Estamos ante un poemario de guerra. El eterno conflicto libanés está presente en el libro de una manera muy fuerte. Es muy real. En ocasiones parece casi una crónica lírica al hilo mismo de las balas. Pero también es un libro amoroso, sensual, mediterráneo. ¿Cómo se conjugan, desde el punto de vista del autor, ambas variables? Metralla y jazmines fragantes, como se dice en uno de tus poemas titulado Beirut el desconsuelo
— Para mi se trata más bien de un poemario de amor, o incluso de desamor, donde la guerra es un telón de fondo en el que la vida sigue transcurriendo, pase lo que pase. En Beirut nos estaban bombardeando y nosotros seguíamos trabajando intentando cerrar proyectos y mandar expertos de vuelta a casa en Europa. Pero los libaneses seguían amando, soñando, haciendo planes y formulando deseos. Me sorprendió descubrir un pueblo acostumbrado a los morteros y los cortes de luz y agua, que en las noches de bombardeos guardaban la entereza, el optimismo y hacían grandes fastos y reuniones.
— Como muy bien señala el periodista Tomás Alcoverro, corresponsal de La Vanguardia en Oriente Medio, al iniciar su prólogo del libro, Beirut “está podrida de literatura”. ¿Reconoces en Cuadernos de Beirut ese peso de lo literario, de tantos escritores que han vivido literaria y vitalmente aquella ciudad?
— Sí, absolutamente, Beirut es una ciudad casi desconocida en la literatura en castellano pero que goza de mucha tradición en el ámbito francófono, incluso anglosajón. En el siglo XIX Lamartine y otros autores franceses sublimaron la idea de Beirut, que era percibida como un lugar ideal entre Oriente y Occidente. En los años 1950 y 60, Beirut se interpretó en la literatura como un enclave de libertad en el corazón del mundo árabe. Con el comienzo de la guerra civil en 1975, se convierte un sinónimo de violencia, de desorden, caos y ruinas. El poeta de origen palestino Mahmoud Darwish supo expresar muy bien en su poesía este sentimiento de pérdida. Actualmente, el mito de Beirut subsiste gracias a tantos otros escritores que la dibujan, la rediseñan y que rinden culto a su belleza efímera, a los placeres de la vida levantina.
— Exhala también tu libro ese aroma romántico, mítico, incluso legendario que tiene esa ciudad, al mismo tiempo tan viva y tan machacada por una violencia política inacabable.
— ¡Es que el pueblo libanés es muy apasionado! Quizá estos sentimientos surgen de la vehemencia, la fiereza que rige los destinos de esta región del Levante. Beirut es una ciudad que ha sido atacada y destruida innumerables veces, a veces a manos de sus mismos hijos y ciudadanos. Al mismo tiempo goza de una impresionante capacidad de regenerarse y renacer, siempre con más fuerza que antes. Unos días después de terminar los bombardeos de 2006 en los barrios del sur de la ciudad ya se estaba comenzando la reconstrucción y el desescombro y la gente estaba trabajando con un pulso y empeño remarcables. Los jazmines ya estaban volviendo a brotar bajo los escombros en lo que antes eran patios de casa de vecinos. La vida volvía a surgir a pesar de todo lo sucedido y con ella la esperanza y la leyenda del país de los cedros
— Nos gustaría saber si hay escritores o literatura digamos “de guerra” que te hayan inspirado de alguna manera. Y aparte, ¿qué poetas, qué tipo de poesía te seduce, te interesa más?
— Maruja Torres ha sido para mí un referente importante, he admirado su trabajo desde hace años como corresponsal de guerra en Beirut y columnista. Desde hace unos años tengo el privilegio de contar con su amistad y 'vecindad' en Beirut. Tomas Alcoverro es otro muy apreciado y veterano corresponsal del diario La Vanguardia en Oriente Medio. Desde allí escribe sus crónicas de la zona con su castellano 'artesanal' y muy cuidado. Ambos son, como yo, enamorados de esta 'amante' que nos ama y nos maltrata sin remisión, Beirut. Tomás Alcoverro ha realizado el prólogo del libro, una pequeña joya literaria que rezuma conocimiento de la zona y contextualiza a las mil maravillas mis poemas.
— Economista, funcionario de la Unión Europea en Líbano. Corresponsales, diplomáticos, servicios secretos, guardaespaldas, agentes especiales, miedo, vida al límite... ¿es de verdad tan romántica, tan cinematográfica esa realidad o hay mucho de literatura, de leyenda o de tópico?
— Éste es un país muy pequeño, su extensión es menor que toda Castilla-La Mancha, que vive una larga guerra latente con su vecino Israel. Allí se concentran varios lugares bíblicos, 16 religiones oficiales: cristianos maronitas, católico-orientales, asirios, caldeos, sunnitas, chiítas, drusos. Casi todas las grandes potencias tienen su Embajadas, misiones internacionales de paz, servicios de inteligencia, y de seguridad reforzada, etc. En efecto, todos estos factores pueden resultar pintorescos, ¡pero mi vida diaria es bastante normal!
— El libro incluye algunas fotografías (también la de portada) del artista libanés Nijad Abdul Massih, que completan, bajo otro prisma, la visión de Beirut, ¿no es así?
Nijad Abdul Massih es un artista libanés que aprecio y admiro. Vivió su niñez en Beirut durante la guerra civil que dividió durante 15 años el país en diversas sectas y grupos. Este conflicto le llevó a un viaje constante por todo el mundo, creando su personal estilo, denominado 'foto-pintura'. Nijad nos relata historias de su Líbano, de su arquitectura marchita que va desapareciendo desapercibida bajo las grúas de construcción y entre las prisas urbanas. Todo mezclado, superpuesto en capas más o menos perceptibles, obteniendo una ilusión de surrealismo. Cuando descubrí su obra en una exposición en Beirut decidí proponerle el proyecto de ilustrar mi libro. Fue un trabajo vibrante y muy fluido desde el principio y el resultado creo que refleja muy bien nuestro concepto libre de Beirut.
(La obra de Nijad Abdul Massih se expone en el Ateneo de Madrid del 25 al 30 de este mes de Enero, os invito a asistir! La exposición se llama “Vivo Otra Vez” y el personaje principal es una princesa drusa, una bellísima artista de los años 1940, que fue cruelmente asesinada, acusada de espionaje para los británicos.)
— Desde la distancia, aunque viajas muy a menudo a tu tierra, donde tienes la familia, amigos y unas fuertes raíces, ¿cómo ves la literatura manchega?, y en segundo lugar ¿qué ha supuesto para ti la experiencia de editar con la BAM?
— Preferiría contemplar la literatura desde un punto de vista mas universal, si bien hay autores manchegos que me han marcado, como el poeta daimieleño Miguel Galanes. La Biblioteca de Autores Manchegos fue mi gran descubrimiento hace tiempo cuando era estudiante universitario en Ciudad Real a inicios de los 90, descubrí un librito de una editorial que por aquel entonces me resultaba desconocida. El libro se trataba de “Los poemas para un Dios”, de Julián Martín-Albo, y supuso una revolución en mi concepto de literatura y de creación. Este descubrimiento fue muy importante, y desde entonces la BAM ha sido para mí un referente literario, cercano y constante, en nuestra región.
—¿”Cuadernos de Beirut” será una excelente obra, pero aislada, o habrá más libros? ¿Poesía, narración, ensayo tal vez?
— Siempre tengo notas 'furtivas' en mis bloc de trabajo. Tengo otros manuscritos preparados durante estos últimos años de puestos y países diferentes: “Los Riesgos Biológicos” recoge mis vivencias en El Cairo y Bruselas, este poemario introduce varios elementos innovadores en métrica, contenido y el ritmo es muy vibrante. También hace referencia a la muerte de Terenci Moix, cuyas cenizas fueron llevadas hasta el Nilo, por aquella época yo vivía allí. Actualmente estoy trabajando en una serie de ensayos sobre diversos aspectos en Oriente Medio, desde la vida cotidiana y viajes a Siria hasta eventos políticos y se seguridad. Alterno el humor y un tono más grave pero con un lenguaje sencillo y muy cercano al lector.

















