¿Alcalá de Henares o Alcázar de san Juan?

El toledano Antonio Mendoza explica en su libro ‘El regocijo de las musas’ el origen de Miguel de Cervantes, y, tras veinte años de investigación, avala la teoría de que nació en Alcázar de San Juan

Miguel Ángel Muñoz

¿Alcalá de Henares o Alcázar de San Juan? He ahí la cuestión. Pregunta bien difícil de responder como lo es el lugar de La Mancha del que nunca quiso acordarse el genio de las letras hispánicas, don Miguel de Cervantes Saavedra. El investigador cervantino de la localidad de La Mancha toledana de La Villa de Don Fadrique, Antonio Mendoza Mendoza, da respuesta a estas preguntas afirmando que el autor del Quijote es natural de la ciudad manchega, cuya partida de bautismo, en la Iglesia de Santa María La Mayor de Alcázar, data del día 9 de noviembre de 1558.

Así lo explica en su estudio ‘El Regocijo de las musas. Del lugar de La Mancha al origen del Quijote y a la cuna de Cervantes’, recientemente publicado “tras veinte años de investigación sobre documentos de diferentes sitios, y visitando numerosos lugares descritos no sólo en el Quijote sino en otras obras cervantinas”. Todo para concluir que “sí que existe ese lugar, y, sabiéndolo, se puede afirmar con rotundidad que Alcázar de San Juan es la cuna de nuestro escritor”.

Y todo ello porque, para Mendoza, “existe una prueba irrefutable, que es el prólogo de las Novelas Ejemplares, de 1613, donde confiesa su verdadera edad, 55 años; la cual, si se resta a dicho año, se llega a la fecha de bautismo de Alcázar de San Juan y no de Alcalá de Henares. Y en el estudio de gramática de  Madrid, López de Hoyos lo trata como discípulo, lo que indica que Cervantes era un niño de no más de 10 años”.

Y es que Antonio Mendoza asegura que “incluso el mismo Cervantes así lo ha pretendido: Que la historia de su biografía sea la historia de una confusión, confusión a la que intento dar luz en mi estudio analizando el lugar del Quijote, pero no sólo, porque también analizo otras obras de Cervantes, y todo lo que tiene que ver con sus lazos familiares, sus circunstancias personales y todo lo que le rodeó.”

“Pues bien, después de 20 años de investigación de todo esto, sólo puedo concluir que Miguel de Cervantes Saavedra es manchego, y más concretamente de Alcázar de San Juan, hijo de Blas de Cervantes Saavedra y de Catalina López, la que, según todos los indicios, era natural de Quintanar de la Orden, y de ahí las referencias a esta villa manchega en el Quijote y en el Persiles”.

“Y no es casualidad, afirma Mendoza, que muchos datos de ciertos archivos parroquiales hayan desaparecido, intentando que el ‘Carvantes’ alcalaíno, quien muy bien pudo ser el famoso manco de Lepanto, sea también el famoso escritor, condición que se correspondería con el alcazareño.”

Así las cosas, Antonio Mendoza expone, a lo largo de casi 700 páginas, con cartografía y todo, los que para él son los tres misterios a resolver de la vida de Cervantes: El lugar de La Mancha, “que tiene mucha relación con el por qué escribió el Quijote y por qué ocultó a todos, incluso a la historia, su lugar de nacimiento”.

“Pero lo ocultó, añade, montando un juego malévolo en el que nos deja multitud de pistas en el Quijote, y también en toda su obra literaria, de lugares, personas, familiares, que no vienen sino a redundar en el hecho de que Miguel de Cervantes Saavedra es de Alcázar de San Juan, cuyo bautismo cumple hoy su onomástica. Es imposible, asevera Mendoza, que alguien retrate tan bien tantos detalles, si no los ha vivido de cerca. Conoce esta tierra como el que más, y a sus gentes, y eso sólo puede ser indicio de que es manchego y no alcalaíno.”

Desde ese punto de vista, Antonio Mendoza intenta demostrar en su estudio, el por qué Cervantes nos ocultó tantas cosas de su vida camufladas en su literatura. “El hecho de que fuera probablemente hijo bastardo, sin duda debió marcar toda su vida, sus vínculos familiares y la relación con su tierra; pero sobre todo, explica el investigador, lo que le pasó en su matrimonio con Catalina de Salazar, a la que tuvo que aguantar sus infidelidades en su estancia por La Puebla de Don Fadrique, fue lo que le hizo escribir el Quijote, e incluso, quererse ir a hacer las américas”.

Todas estas teorías, e incluso el misterio más cercano que se ha intentado desentrañar en los últimos tiempos sobre el lugar donde podían reposan sus restos, son explicadas con todo lujo de detalles en ‘El regocijo de las musas’.