Eugenio Arce se sintió el manchego ‘más campechano del mundo’ cuando recibió desde el estado mexicano de Campeche la edición de su tercer poemario, Siempre será Mañana, una obra que reúne un total de 38 poemas distribuidos en una primera parte más introspectiva e intimista y una segunda de estilo cercano a la poesía social.
En el prólogo, Brigido Redondo resalta que, “ante lo imprevisto de la cotidianeidad”, Arce logra tender un puente con su poesía “entre los hombres y cantores de las dos orillas del mar nuestro”. “Hacedor de músicas e imágenes”, a través de su creatividad poética Arce busca la palabra mágica, ésa que, en “perpetua fuga”, logra el prodigio sabiéndola acomodar en el poema.
Los poemas de versos libres de esta obra de Arce, formados por endecasílabos y heptasílabos -todos con acento tónico en la sexta sílaba-, se sitúan en una primera instancia al calor de la hoguera interna para luego alzarse ésta a temáticas sociales.
En la primera parte, titulada Un grito en la niebla, habla, entre otros temas, de la importancia de las palabras, la fugacidad del tiempo, la memoria encendida, el aprendizaje, el destino, la fatalidad y lo desconocido, mientras que en la segunda, Los Espejos Vulnerados, sus poemas muestran la necesidad de luchar ante las adversidades y de no doblegarse ante los poderosos, reflexionan sobre el valor de la verdad así como de una mayor unión, animan a salir del redil y expresan su postura contraria a la manipulación y el puritanismo.
En alusión al que extiende entre ambas orillas y que ha permitido que esta obra de un autor manchego sea editada en México, el cuadro de Rembrandt Paisaje con puente de piedra aparece en la portada del libro, cuyo título alude a la carga de esperanza y optimismo que se puede encontrar en su interior.
La editorial Casa Maya de la Poesía del estado mexicano de Campeche publica su tercer poemario
Arce proclama con la música e imágenes de su poesía que 'Siempre será Mañana'


















