“A la pintura hay que saber respetarla, negociar con ella”, asegura Camilo Huéscar, que expone en la galería Artecasa su pintura realista, descriptiva y en la que, al mismo tiempo, da prioridad a la plástica de la acuarela, a la espontaneidad del líquido en la superficie.
La tierra roja del Campo de Montiel y las tonalidades rojizas de otros terrenos de la provincia constituyen el común denominador de sus cuadros, en los que también seducen unos fantásticos cielos azules y violetas. Un total de 23 obras en diferente formato integran la exposición titulada Tierra Roja y que puede contemplarse hasta el 21 de junio en la galería ciudarrealeña.
Huéscar retrata los paisajes de su localidad natal, Villanueva de la Fuente, una tierra de “contrastes, alturas, de mucha variedad”, fronteriza entre La Mancha y la sierra de Alcaraz, espléndida en cuanto a luces y cielos y a veces también “árida y huraña por su piedra caliza”.
Los paisajes con los que ha crecido y se ha educado mirando protagonizan su acuarela figurativa, muy suelta, que, a veces, roza la abstracción y en la que la luz es la que guía la mirada, captando tan sorprendentes como cotidianas atmósferas y jugando con las tonalidades en función de las sombras y contraluces. No faltan los olivares de Terrinches ni la “hora mágica” en la que compite el sol en su descenso con las luces en las poblaciones, además de ofrecer dos magníficas panorámicas de Ciudad Real desde el cerro de los Castillejos en Poblete. La mayoría de las obras que presenta son acuarelas, aunque también expone cuadros en técnica mixta con collages en una muestra que incluye dos magníficos cuadros en los que palpita el contraste de los aerogeneradores, como grandes ingenios, junto a tradicionales casas bajas.


















