Jesús Sánchez García
A veces llegamos a pueblos que encierran mucho más de lo que nos imaginamos, y descubrimos que políticas bien llevadas realzan el valor cultural de sus pueblos, luchando por la expansión y defensa de su patrimonio más allá de sus términos municipales. Ejemplo digno de copiar por todos los que amamos la cultura de nuestra tierra. Y esta es la sorpresa que me llevé cuando descubrí y visite el museo de Alhambra. Un museo más grande de lo que imagine y más bonito de lo que pensé. Coqueto, limpio, atractivo, bien estructurado, lleno de buenos contenidos y altamente didáctico
Este museo esta gestionado por el Ayuntamiento y situado en el centro cultural en la calle Calvario s/n, se puede visitar concertando visita previa a través de los teléfonos 926 356 943 / 926 356 708 principalmente los fines de semana. Un guía local, si así lo deseamos, nos hará una visita guiada por dicho museo. Resaltar que la visita es gratuita.
Este museo tiene dos partes principales, la exposición arqueológica que muestra las piezas encontradas en las campañas de excavación llevadas a cabo en los últimos años en el término municipal de Alhambra, destacando los yacimientos de la Necrópolis Hispano-Romana, en la que se descubrieron varios sarcófagos con ajuares funerarios; la Necrópolis Visigoda, con más de 40 tumbas excavadas en la roca, en las que aparecieron joyas como anillos, cuentas de collares, y pendientes; o los restos del Circo Romano. Así como un repaso de las distintas épocas de poblamiento del entorno de Alhambra que se remonta al paleolítico inferior.
Por otro lado y no menos atractivo e interesante en la planta superior nos encontramos con la exposición etnográfica que nos muestra los oficios antiguos, así como los enseres, herramientas, maquinarias y útiles personales de la vida en tiempos que se remontan a unos 100 años atrás, pero que hoy en día son testigos mudos de una vida que el hombre dejó atrás y que aun así es digno de que se preserve y se conozca en años venideros para que en el futuro nuestros hijos y nietos puedan ver como era la vida cotidiana de sus padres y abuelos.
Todo esto y mucho más podemos ver en este museo de este precioso pueblo, que es puerta natural del Parque natural de las Laguna de Ruidera. Digno de visitar para mezclarse con sus gentes, tomando un café, comiendo o pasear por su plaza admirando las esculturas romanas que nos muestran el pasado esplendoroso romano que tenía este pueblo por su situación geográfica privilegiada.


















