Fernández-Tejeda describe el éxito de “auténticas ciudades militares” como los campamentos romanos

A. Ruiz Ciudad Real
El director de la Biblioteca Pública del Estado, Javier Alonso, presentó la conferencia de José Francisco Fernández-Tejeda / J. Jurado

El director de la Biblioteca Pública del Estado, Javier Alonso, presentó la conferencia de José Francisco Fernández-Tejeda / J. Jurado

Explicó las características de esta pieza clave en la expansión del imperio de Roma

Un campamento romano era “una auténtica ciudad militar” y “no sabemos si los campamentos eran como eran porque se inspiraron en las ciudades o al contrario porque muchas ciudades fueron fundadas por militares que lo que sabían hacer eran campamentos”, indicó este jueves en la Biblioteca Pública del Estado el doctor en Historia, José Francisco Fernández-Tejeda Vela, que impartió una didáctica conferencia sobre las características y distintas tipologías de campamentos que realizaba el ejército del imperio de Roma y que le permitieron hacerse dueña de gran parte del mundo conocido en su época.

‘El campamento. La clave del éxito de Roma’ fue el título de la intervención de Fernández-Tejeda basada en su tesis doctoral, a la que incorporó nuevos datos y argumentos, y que se centró en el ejército como uno de los pilares esenciales del imperio romano junto al Derecho, la religión y la organización social. El campamento romano, ciudad militar “muy bien pensada a lo largo de muchos años y heredera de los conocimientos de otros pueblos anteriores”, fue clave en la expansión de Roma porque de su éxito dependía el poder militar, basado en victorias, que requería, por ejemplo, Julio César para obtener el poder político y económico. “Con objeto de hacer valer sus potenciales económicos, políticos y jurídicos, tuvo necesidad de apoyarse en el ejército y, por lo tanto, en la construcción de campamentos”. De ahí que, recogiendo la herencia de otros pueblos como los asirios y epirotas y propiciando una progresiva evolución, los romanos lograron que cristalizase “el mejor campamento de la Antigüedad”. “Sus fosos, mecanismos de defensa y sistemas de asedio fueron fundamentales, tanto que Napoleón los estudió de forma profunda para establecer los suyos” mucho tiempo después, a principios del siglo XIX.

Una de las características principales del campamento romano era su “extraordinario orden” que era esencial porque “cada soldado sabía todos los días, aunque cambiase de campamento, dónde tenía que estar y qué es lo que iba a tener al lado derecho, al izquierdo, delante y detrás, con lo que el establecimiento de las microunidades que componían las unidades grandes del campamento estaba predeterminado y se establecían a toda velocidad”.

También contribuyeron a su eficacia elementos como el intervallum, los 200 pasos dobles -con lo que en realidad eran 400- desde el vallum, empalizada o muro, precedido del foso, hasta las tiendas o barracones, lo que impedía que un proyectil enemigo pudiera llegar hasta los soldados, explicó Fernández-Tejeda, que indicó que se encargaba a expertos la determinación de dónde se debían hacer los campamentos teniendo en cuenta una amplia serie de condicionantes arquitectónicos, geográficos, naturales, militares, cívico-militares e incluso religiosos, ya que los romanos eran muy supersticiosos.

Hubo cuatro tipologías básicas pero siete tipos de campamentos, apreció Fernández-Tejeda. Algunos se montaban y desmontaban en una o varias jornadas, eliminando todos los trabajos realizados que pudieran ser aprovechados por los enemigos; otros servían para establecer o avanzar en una operación militar, con el propósito de abastecer fuerzas y tropas para una determinada región más o menos amplia; y otros eran los de asedio de una zona o ciudad.

También, más reducidos, se creaban otros de aprendizaje para que los militares se entrenasen en hacer precisamente campamentos, agregó Fernández-Tejeda, que también citó los de ocupación, que servían de guarnición para un determinado territorio y que en la Península Ibérica se situó durante más de tres siglos y medio en León.

El historiador ciudarrealeño ofreció una didáctica conferencia sobre los campamentos romanos / J. Jurado

El historiador ciudarrealeño ofreció una didáctica conferencia sobre los campamentos romanos / J. Jurado

El campamento romano era cuadrangular y, a un tercio de uno de los lados y dos tercios del lado opuesto, se situaba el conjunto pretorial con el praetorium donde vivía el general, los principia para los puestos de mando, el quaestorium donde vivía y trabajaba el administrador de la legión y el sacellum, lugar donde se guardaban las insignias de la legión, describió el historiador ciudarrealeño, para señalar que, a partir de ahí, a determinadas distancias se situaban las tiendas de piel de cabra, si se trataba de un campamento de jornada o paso, o los barracones de las centurias que, pese a su nombre, constaban de unos ochenta individuos aproximadamente que contaban con dependencias para guardar sus armas. Así mismo, se establecían dependencias para guardar las armas colectivas como las catapultas, talleres o fábricas para trabajar el hierro y la madera, campos de ejercicio para el entrenamiento de los soldados y los hospitales militares que eran mejores que los civiles, hasta el punto que “sólo un senador o emperador disponía de mejores médicos e instalaciones hospitalarias que los hospitales de un campamento legionario o una castra stativa”.

El trazado hipodámico griego de calles de ángulo recto, que favorecen una buena distribución, visibilidad y aireación, fue adoptado por los romanos para la construcción de sus campamentos y como consecuencia de sus ciudades, expuso Fernández-Tejeda, que destacó la capacidad de Roma para, dándole algún toque propio, incorporar “sin problemas lo que le parecía bueno” de otros pueblos y culturas “en lugar de pretender que siempre lo suyo fuera lo bueno” -algo que hizo con el gladio, la espada corta romana cuyo origen es ibérico-, así como de ser precursores en otros ámbitos como con las tablas de tiro de artillería que se basan en principios matemáticos y el historial de funcionamiento de las distintas piezas.