María Caracolito es “un barco de vela con poco viento que avanza lentamente” y habla “cerrado pero ya aparecerá la llave del candado”, asegura el escritor argentino Pipo Pescador, que refleja en la historia de esta niña “la valentía, heroísmo y fuerza” de las personas con discapacidad para superar las dificultades y ser, en caso de los menores, niños activos y no “niños ocultos” en el fondo de las casas.
Los niños con Síndrome de Down llegaban al mundo y quedaban separados, “siempre en el fondo de las casas”, protegidos por sus padres, pero sin poder desarrollarse en otros ámbitos, explicó Pescador, quien supo de esta situación por su propia prima, Clotilde, y decidió escribir el libro María Caracolito para que todos los chavales sepan cómo es un niño con Síndrome de Down, cómo es “su aventura de vida” y lo que ha pasado para estar en el aula del colegio.
Recomendado por la Unesco y utilizado como libro de lectura habitual en las clases en Argentina, la tierna e instructiva historia de María Caracolito ha sido reeditada con la colaboración de la Diputación de Ciudad Real, a instancias de la Asociación A-Down de Valdepeñas.
El presidente de la Diputación, Nemesio de Lara, participó en la puesta de largo de la reedición de un libro “encantado y encantador”, que relata la vida de una niña diferente y especial -entendidas ambas palabras en su sentido más grato- y que rezuma una ternura que se queda en manos y mirada tras leerlo. De Lara recordó las palabras del prólogo del propio Pipo Pescador y se sumó a la consideración de que "hay un solo niño posible, el que tiene futuro abierto. La niñez es eterna, pero nadie puede habitarla para siempre, los niños tienen que crecer”.
A juicio del responsable de la Diputación, no existe un sentido victimista, compasivo o paternalista en este libro, sino que en él aparece “el mundo en el que vivimos todos, lleno de dudas, alegrías, esperanzas y hasta pequeñas maldades casi siempre perdonables”.
Repleto de ironía, sentido del humor y frases profundas, el libro ofrece enseñanzas de gran valor como la naturalidad, sin extrañezas, con la que asumen la forma de ser de María sus hermanos, agregó De Lara, que también elogió la capacidad creativa de Julia Díaz, quien aporta unas ilustraciones relajantes, vivas, bien dosificadas, amables y nunca estridentes. Este libro “infantil, pero también juvenil y que vale para adultos”, tiene intercalados poemas cantables y es, para De Lara, “un canto al amor, escrito e ilustrado también con amor, porque un niño es un regalo del cielo. La forma de sus ojos, de hablar, de reaccionar es lo menos importante si con los ojos del amor somos capaces de ayudarle a trazar su propio futuro, porque el futuro de cada niño es también nuestro futuro".
Por su parte, José Julián García, primer vocal de la Asociación Síndrome de Down A-Down de Valdepeñas, dio las gracias a Pipo Pescador, Julia Díaz y la Diputación puesto que este libro es “una pequeña maravilla”. A su juicio, se trata de un libro de “emociones” en el que aparece cómo son los niños con Síndrome de Down y lo que “realmente sentimos” por esas personas, en su caso como padre.
García resaltó que el libro se ha enviado a todas las bibliotecas, colegios y las asociaciones de discapacitados, además de enviarlo a colegios de Madrid y Barcelona. Así mismo, todos los socios de la asociación cuentan con un ejemplar, apuntó García, que animó a recibirlo haciéndose miembro de este colectivo en la web www.adown.es.


















