Puertollano
Sesenta y tres homenajes a poetas de la Generación del 27
 
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15/01/2012 - 19:48

Noemí Velasco
Puertollano

Inmerso en un viaje por versos sociales y sentimentales que representan la cruda realidad y que introducen dosis de erotismo o ironía en un mundo en el que la poesía recupera la intimidad, la humanidad y el cariño familiar perdidos en la era de la información, el poeta zamorano y residente desde hace más de cuarenta años en Puertollano, Luis García Pérez, homenajea a  sesenta y tres ilustres “poetas que partieron”, después de brindar a la poesía española su Edad de Plata,  a través de sesenta y tres impresionantes sonetos en los que se realiza un compendio de su obra impulsado por un exquisito “atrevimiento”. Poetas de referencia internacional enmarcados en la Generación del 27 en su mayoría, como Miguel Hernández, Damaso Alonso, Luis Cernuda y Antonio Machado, además de manchegos como los ciudarrealeños Ángel Crespo y Julián Márquez Rodríguez, o el argamasillero Vicente Cano, son los protagonistas en un poemario marcado por el círculo cruel que creó la Guerra Civil Española al igual que lo estuvieron sus obras.


Como amante de esa poesía que invade su vida como una “catarsis que necesita expresar lo que llevas dentro”, Luis García Pérez confiesa la dificultad de realizar un poemario “en el que tuve que consultar y conocer gran parte de la literatura de estos magníficos autores”. El maestro habla de su gran “atrevimiento” al intentar recopilar la obra de esos escritores en un soneto, que como dijo el propio Quevedo, según recuerda García Pérez, “es una estrofa que si sale bien puede ser una catedral, pero que si sale mal será una pocilga”. Invadido por la “lástima de que se hayan ido”, Luis García Pérez habla del “profesor, el crítico y el poeta” que fue Emilio Prados o de la “surrealista metáfora grandiosa” de Gloria Fuertes.


Unos versos de cada poeta enmarcan cada homenaje, o como expresa el zamorano, “un cachito de historia”, dentro de una obra social e intimista en la que brotan “los rosales” del “verbo prominente” de José Luis Hidalgo o en la que desgarra el “clavel y la espada” del “amor profundo” que sufre Rafael Alberti frente a la soledad. Ordenados cronológicamente, los poemas de Luis García Pérez crean un grato pasaje sobre el 'hombre comprometido con su tiempo' o la vida dedicada al arte entre 'sembradores de palabras' y poetas que derraman su 'llanto en la sangre'.

Valores de poesía
Partidario de que “los pueblos los movieran los poetas”, el filólogo y también profesor se subleva entre juegos de palabras, según explica, contra “las mafias que atentan contra la salud pública de la juventud” o contra aquellos que “buscan el oro del becerro” como alquimistas que luchan por obtener la piedra filosofal. Lejos de caer en el ruido informativo continuo, Luis García Pérez reflexiona y recupera los “valores de la poesía y del arte” en un mundo en el que, según argumenta, el colapso de “medios de comunicación y las redes sociales han producido que se haya perdido la intimidad, la humanidad y el cariño de la familia”.


Más allá del reflejo en sus obras del estereotipo manchego de la llanura con los molinos quijotescos, García Pérez trasciende y, como él mismo reflexiona, “sueño cómo debería ser La Mancha” en una gran variedad de temas fruto de inspiraciones que surgen de la observación del juego de unos niños en el parque o de la motivación que sugiere una rosa solitaria refugiada en el romero. El poeta “manchego de adopción” sueña con una región en la que “todos tuvieran trabajo y donde los jóvenes pudieran realizarse en las universidades y tuvieran salidas laborales sin tener que ir al extranjero”. En esta línea gira el poemario al que está dedicado en estos momentos, 'Días Imperfectos', una conjugación de poemas y prosa poética que viaja entre la guerra y la creación de, según comenta, “ídolos con pies de barro”. Sin recurrir a la crítica ni a la ironía, Luis García Pérez pretende ofrecer en esta nueva obra una satírica humorística dentro de la gran variedad temática con la que este autor, que tiene veintidós obras publicadas y que es un gran aficionado a la participación en certámenes, desafía a esta poesía de “difícil definición”.

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