“Sin pedir permiso”, una novela roquera con la adrenalina de los años 90

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Jóvenes con pocos medios pero muchas ganas de hacer cosas, orgullosos de sus orígenes y barrios, con muchos sueños y una doble pasión por la radio y la música protagonizan ‘Sin pedir permiso’, de la escritora y periodista madrileña Conchi Moya, quien presentó ayer su novela, con portada del ciudarrealeño Marino Masazucra, así como la campaña de 'crowdfunding' para editar la maqueta de las canciones que toca el grupo ficticio ‘Cierre por Impago’ en el libro.

A. R.
Ciudad Real

El también ciudarrealeño Migüel Bastante ha puesto música a las canciones que aparecen en la novela y, con la colaboración a la batería de Christian Chilo, ha grabado la maqueta, con portada del ilustrador granadino Juarma, para cuya edición se puso ayer en marcha una campaña de crowdfunding en la plataforma Verkami.
La librería Serendipia acogió la puesta de largo de ‘Sin pedir permiso’, una novela de narrativa rock en torno a la energía de un grupo de jóvenes en los años 90 que sacan adelante, de manera asamblearia y con escasísimos medios, una radio libre. Estructurada la novela en diferentes escenas, en cada una de ellas aparece un trozo de canción que tiene que ver con lo que se cuenta, indicó Moya, que resaltó que la relevancia de la música en la novela también se percibe en la recreación de conciertos de los 90’ y las fiestas y directos que organizan los protagonistas para la financiación de la radio, además de los avatares del grupo musical que crean de rock y rock urbano con toques punk y ska. ‘Vallecas 83’, ‘Ira del dios menor’, ‘Empática y diplomática’ y ‘Hecatombe vacacional’ son las cuatro canciones del grupo Cierre por Impago que conforman la banda sonora de una novela para conocer o recordar la emoción de los años 90 de la mano de jóvenes de veinte años “con ganas de hacer cosas aunque carecieran de recursos”, mostrando una realidad, en la que no falta el arte urbano, con “muchas cosas diferentes a las actuales y otras muchas muy similares”. Autora de una literatura a pie de calle, pegada a lo social y la realidad menos difundida y con una visión femenina, Moya está inmersa en la creación de una nueva novela en la que también la música tendrá gran importancia y que mostrará cómo aquéllos que tenían 20 años en los noventa viven ahora la actual crisis que hace que personas con cuarenta y tantos pierdan su trabajo y se encuentren sin perspectivas laborales, pareja ni hijos, en definitiva, “sin haber hecho nada de lo que se supone que tenías que hacer”.