La selección británica convoca a Brian Negrete

Para una concentración en Nottingham los próximos 28 y 29 de enero.

Francisco J. Otero
Ciudad Real

Gran Bretaña redescubrió el balonmano en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012. Desde años antes de aquella cita, prepara un equipo nacional que pueda competir dignamente y, poco a poco, va progresando, especialmente en las categorías inferiores. El próximo compromiso importante de los británicos, que dirige Ricardo Vasconcelos desde diciembre, es en Bulgaria, en el Campeonato de los países emergentes. Será en junio, pero los británicos quieren empezar a prepararlo ya. Para ello, Vasconcelos ha diseñado una primera lista de 25 jugadores, que se quedarán en 14  que se concentrarán el 28 y el 29 de enero en Nottingham. Consultando esa lista en Facebook, Brian Negrete se dio cuenta de que en ella aparecía su nombre. “Me habían mandado algún correo, pero, la verdad”, dice el jugador, “no lo miro mucho, así que me enteré por Facebook: fue una sorpresa”.
El extremo alarquista es hijo de una escocesa, aunque siempre ha vivido en Ciudad Real. “Me hace ilusión”, dice Negrete, quien todavía no ha confirmado su presencia con la selección británica porque la concentración coincide con el encuentro ante el Cisne. “Estoy hablando con el club, a ver qué se puede hacer”, comenta Negrete, que es la primera vez que recibe la llamada de la selección británica y que tampoco ha estado en ninguna convocatoria con España en ninguna categoría. “No sé cuál es el nivel y tengo’ curiosidad”, confiesa Brian. En la convocatoria, la mayor parte de los jugadores juegan en equipos británicos, aunque los hay que lo hacen en Noruega, Suecia, Dinamarca, Francia, las Islas Feroe o Portugal.
En el torneo de Bulgaría participarán solo jugadores sub 24, aunque la Federación Británica cree que se permitirá que se complete el equipo con tres que sobrepasen esa edad. El proyecto del balonmano en Gran Bretaña es a medio plazo y quizás cuente con el apoyo de Brian Negrete Lindsay, un ciudarrealeño con sangre esocesa que, sin duda, lo tiene casi todo para deslumbrar desde el extremo en un país con muy poca tradición balonmanera.