José Luis Flores / Ciudad Real
El Renovalia Ciudad Real ya es centenario en Europa. Tras una juventud fascinante, el equipo manchego ha alcanzado su madurez deportiva en un estado envidiable. Ayer disputó su partido número cien en la máxima competición continental, en San Petersburgo, y lo hizo como acostumbra, sin concesiones y aplacando cualquier oportunidad de emoción (23-32). Más allá de la anécdota por cumplir cien partidos, el encuentro fue de nuevo un pasatiempo para los de Talant Dujshebaev. Se han abonado a la victoria y certifican sus enfrentamientos como quien rellena un formulario. Esa facilidad de ganar parece que resta méritos al equipo, pero precisamente el mérito está ahí, en haber institucionalizado esa cualidad de minimizar el riesgo en cada partido.
Era la primera vez que el Renovalia jugaba en Rusia. La tierra inconquistable que sepultó las aspiraciones imperialistas de Napoleón y de Hitler no fue tan fiera en el terreno balonmanístico. Dujshebaev apenas necesitó veinte minutos para desarmar la rígida defensa del San Petersburgo. Comenzaron bien los de Dimitri Torgovanov, con seis hombres defendiendo en línea y con un Bodganov, su guardameta titular, en estado de gracia. Fue el mejor de su equipo, pero para parar al Ciudad Real hace falta mucho más que una buena defensa y un portero inspirado.
Como mucho lo pueden retener, que fue lo que consiguió Torgovanov hasta el 7-8 en el ecuador del primer tiempo. Hasta entonces ambos equipos habían intercambiado golpes sin hacer sangre. A partir de ahí el Renovalia fracturó el muro defensivo del equipo ruso con un parcial de 4-0. Torgovanov reaccionó, pidió tiempo muerto para intentar recomponer filas, pero desde la resignación miraba al techo, al marcador electrónico del estadio, y sabía que la brecha se había abierto y que contener la hemorragia iba a ser muy complicado.
El Renovalia llegó al descanso con una diferencia de seis goles (9-14), renta suficiente para templar el partido en el segundo tiempo. Hombrados entró por Sterbik. Los ciudarrealistas dejaron correr el partido en los primeros compases y volvieron a romperlo mediada la segunda parte. Kallman robó un balón en un ataque del San Petersburgo como quien le roba un caramelo a un niño. Lanzó la contra y justo cuando armaba el brazo para el disparo Sanashkin le cortó en falta. Parrondo convirtió los siete metros poniendo el 15-22 en el marcador. Entrerríos con un lanzamiento sublime desde el exterior la pone a la escuadra derecha. Acto seguido le emula Jurkiewicz pero esta vez a la escuadra izquierda (15-24).
El San Petersburgo dio por segura la derrota. Continuó centrándose en la defensa mientras lanzaba tímidos ataques. En éstas Kiril Lazarov aprovechaba para sacar su mejor juego. Es una delicia ver discurrir al macedonio. Experimenta con varios registros pero siempre eficaces en ataque. Erró su tercer lanzamiento desde siete metros (convirtió los dos anteriores) por querer lucirse con un suave golpe de muñeca. En la jugada siguiente se desquitó haciendo el mismo lanzamiento en jugada personal, y en esta ocasión el balón entró.
Debut de Juanjo
En los minutos finales Dujshebaev dio entrada a los dos canteranos que habían viajado con el equipo: Juanjo Fernández, que se mostró muy suelto en su debut con el primer equipo y marcó dos goles, y el guardameta Antonio Carreño.
Al final victoria por 23-32, la segunda en Liga de Campeones, con la que el Renovalia lidera su grupo D con cuatro puntos. El miércoles próximo los ciudarrealistas se medirán en el Quijote Arena al CAI Aragón (20.30 horas) y el domingo 10 de octubre nuevo reto de ‘Champions’ frente al Constanta a las 19.00 horas.
















