Fe y coraje para rato
 
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05/09/2010 - 23:27

Jorge Ureña / córdoba

Si la temporada 2010/11 se va a parecer al primer encuentro, el de la Supercopa Asobal celebrado ayer en Córdoba, nos esperan sensaciones muy fuertes. Si, además, el Ciudad Real termina imponiéndose como ayer, mejor que mejor.
El de ayer en Córdoba fue de esos partidos que crean afición por equilibrio, tensión, emoción y resultado ajustado, dureza y espectáculo.
El Renovalia Ciudad Real, además, ganó remontando en los últimos minutos y dando muestras una vez más de que nunca, nunca, se le puede dar por vencido. Este equipo tiene una magia especial y, además, la casta del hombre que grita en el banquillo. Dujshebaev sigue imprimiendo a estos hombres un carácter especial del que se impregnan los jugadores nada más llegar. Que se lo digan a Isaías Guardiola que ayer marcó cinco goles, incluyendo el que dio la victoria a su equipo. Jurkiewicz y Lazarov también lo hicieron notablemente.
Al Renovalia le faltan todavía varias semanas para rodar en condiciones, pero si lo de ayer sirve para hacerse una idea de lo que puedellegar a ser... la cosa promete.
La temporada comenzó bien para el Renovalia que salió muy centrado en ataque y defensa y se adelantó en el marcador 2-0 gracias a goles de Guardiola y Morros. Además, Sterbik paró un par de buenos balones en los primeros minutos y la defensa estaba sólida. La cosa prometía.
El Barcelona tardó unos minutos más en coger el aire del partido y por eso los primeros parciales fueron manchegos. El Ciudad Real se adelantó y hasta el minuto 19 fue por delante en el marcador.
Tiempo de sobra para darse cuenta, entre otras cosas, de que los árbitros siguen de pretemporada y de que hacen falta cuatro llaves de judo al bueno de Aginagalde para que llegue la exclusión. Lo de los árbitros dejemoslo en lamentable. Eso sí, igual de malos para unos que para otros.
Llegó el minuto 22 y el Barcelona, más enchufado en ataque gracias a Rutenka, se puso por delante en el marcador. De ahí al final de la primera parte todo fue un quiero y no puedo del Ciudad Real por recobrar la iniciativa en el marcador.
Los últimos diez minutos de los de Talant Dujshebaev fueron bastante malos y llegaron a desquiciarse por momentos con el 5:1 del Barcelona y las “gracias” de los colegiados.
Lo mejor del final del primer periodo fue que la diferencia al descanso se quedó en tres goles. Porque los manchegos estuvieron perdidos durante diez minutos. De hecho, Talant tuvo que dejarse de cambios cada quince minutos y sacar a Chema y Entrerríos, porque Cañellas y Jurkiewicz no daban una a derechas. Lo peor fue que hubo minutos de desconcierto, sobre todo cuando hubo que improvisar algunos cambios defensivos. Ahí se notó especialmente que al equipo le falta rodaje.
Daba la impresión de que si el conjunto manchego se centraba un poco podría dar la vuelta al marcador.
La ya tradicional charla importante de Talant Dujshebaev en el vestuario surtió sus efectos y el equipo salió un poquito más enchufado y tras encajar el 11-15, llegando a la máxima diferencia del encuentro, se aprovechó de una inferioridad catalana para hacer un parcial de 3-0 que ponía un ajustado 15-16 en el marcador.
Acto seguido, Julen empató y con partido nuevo en la cancha Hombrados y Saric levantaron el pabellón con dos paradones en sendos contrataques.
Luego manchegos y catalanes se entregaron a un intercambio de golpes en el que el Barcelona llevaba siempre la iniciativa. Además, parecía que a los hombres de Xavi Pascual les costaba menos encontrar huecos en la defensa capitaneada por un gran Dinart.
Con 19-20 en el marcador sucedieron una serie de acontecimientos que dejan muy claro que ayer la labor arbitral no fue ni mucho menos neutral.
El Ciudad Real tenía balón para empatar y hubo cuatro claras acciones en las que los árbitros se equivocaron siempre en la misma dirección. Primero un balón aéreo que peleó Cañellas y terminó en poder catalán por obra y gracia de los colegiados. Después, una amarilla a Talant por protestar una acción de chiste en el área manchega con balón, de nuevo para el Barcelona; luego una falta que pitaron sobre Aginagalde cuando ya estaba con el brazo armado y solo en los seis metros y para terminar un penalti a Rocas mucho más que dudoso.
El resultado de todos estos casuales errores fue que el Barcelona abrió hueco de dos goles en el marcador.
Fue entonces cuando Nagy y Rutenka sacaron los brazos a relucir y el Ciudad Real se vio superado, con una pájara que parecía que les iba a costar el partido.
Pasaban los minutos y el Ciudad Real no encontraba el ritmo en ataque. Menos mal que la defensa funcionaba bastante bien y que el Barcelona no está todavía fino y no logró irse en el marcador de más goles.
Así pasó gran parte de la segunda mitad con un equipo grogi y otro incapaz de rematar la faena. Y eso es un enorme error. A este Ciudad Real no se le puede dar un respiro.
Eso debieron pensar los catalanes, que apretaron para ampliar su diferencia gracias a un gol de Victor Tomás que logró el 23-26 en el minuto 23. La cosa estaba de un gris oscuro que amenazaba derrota. Pero Dujshebaev no tiene un equipo para pasearse por esas canchas de Dios y movió el banquillo buscando soluciones. Y llegaron.
Tardaron porque el Barcelona parecía más sólido y llegó a los cuatro últimos minutos con dos goles de ventaja y ante un rival en inferioridad por exclusión de Guardiola (también discutible ante un Rutenka maestro en estas lides).
Pero el Barcelona se quedó en el gol número 28 mientras que Abalo y Julen marcaron para el Renovalia empatando el partido. La defensa manchega (enorme Parrondo con sus robos) y la falta de madurez catalana hicieron que el equipo de Dujshebaev tuviera el balón en posesión el último minuto con empate en el marcador.
Ahí surgió una de genio del gran Talant que pidió tiempo muerto y fraguó una jugada con un protagonismo inesperado. Circulación, balón a Guardiola y el nuevo, el recién llegado, se jugó una penetración a brazo cambiado, por el lateral derecho de la defensa catalana que esperaba que algún jugador con más galones se jugara el último tiro. Gol. Luego Nagy se precipitó, tiró a la estratosfera desde su casa y Supercopa para el Renovalia Ciudad Real.
Viaje de vuelta con el primer título de la temporada en las alforjas y buenas sensaciones de un equipo que hasta jugando mal como ayer puede tumbar a cualquiera.

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