Castigados sin turrón

Francisco J. Otero Ciudad Real
Bermúdez, Chule y Armindo, los tres entrenadores de equipos provinciales que han dejado el banquillo

Bermúdez, Chule y Armindo, los tres entrenadores de equipos provinciales que han dejado el banquillo

Siete entrenadores del grupo XVIII de Tercera División, tres de ellos de equipos provinciales, no llegan a Navidad.

Como todos los años, no llegan a Navidad todos los que empiezan. En los banquillos son bastantes los que no se comen el turrón, por diversos motivos. Concretamente, esta temporada son siete los técnicos que antes de las fiestas dejan su puesto. Y tres de ellos de equipos ciudadrealeños.

El primero en ser destituido fue Ernesto Gallardo en el Azuqueca. Los alcarreños partían con muchas exigencias y una situación institucional al menos extraña, con un jugador como presidente. Gallardo fue destituido después de ganar al Mora y sustituido por Antonio Acosta, que desde entonces es quien dirige a un Azuqueca que marcha en octava posición, a siete puntos del play off. “Desgraciadamente, no es un problema de fútbol o resultados”, escribió Gallardo, que ahora entrena a la AD Complutense.

Armindo fue el segundo en dejar su cargo. El hispano-brasileño no estaba demasiado motivado esta temporada para dirigir al Manchego y los malos resultados del inicio le hicieron presentar su dimisión. Pero no fueron los puntos el problema principal, sino el desorden, la falta de compromiso con el estilo, lo que decantó finalmente la balanza. Llegó Sergio Inclán para sustituirle y el equipo mejoró en lo que a puntos se refiere. El Manchego está, eso sí, al límite. Es el primer equipo fuera del descenso, con dos puntos de ventaja sobre el Almagro.

Noviembre fue un mal mes para los entrenadores del grupo XVIII, porque cayeron tres. En Quintanar del Rey, ese club que sale a más de dos entrenadores por temporada, Carreño cedió su puesto a Vaquero. El equipo estaba entonces a dos puntos del play off. Ahora está a diez.

En Las Pedroñeras se produjo uno de esos cambios que parecía que nunca iban a llegar. José Luis Sepúlveda dejaba el banquillo ajero tras siete temporadas. Lo hizo por motivos personales, con una nota en la que mostraba su agradecimiento a prácticamente todos los estamentos del club. El “papelón” de sustituir a toda una institución en el cuadro conquense cayó en un recién llegado a los banquillos, pero con un ilustre pasado en los terrenos de juego, incluidos los de la provincia: Antonio Calle. El “Hijo del Gol” tiene la complicada tarea de salvar una temporada más a los rojiblancos. De momento, el Pedroñeras es 19º, a cuatro puntos de la salvación.

Y llegó diciembre para hacer caer a los dos últimos entrenadores, los dos de la provincia, en un martes que no fue 13, sino 19. El lunes, una discusión por los refuerzos de invierno entre el presidente del Villarrubia, José Luis Urda, el director deportivo, Repi Labrador, y el entrenador, Javier Bermúdez, terminó con el despido de este último. Bermúdez había perdido el favor de la prensa, la grada no lo apoyaba demasiado y en el vestuario había de todo, pero siempre había contado con el respaldo de la directiva, que le había proporcionado los jugadores que el técnico había solicitado para poner en práctica su atractiva manera de ver el fútbol. La aventura de Bermúdez con los blanquiazules llegó hasta este mes. Manolo Alfaro será el encargado, salvo sorpresa mayúscula, de conducir la máquina villarrubiera a partir de las Navidades, con la intención de no quedarse, como casi siempre, en la estación anterior a los play off y llegar por fin a ellos. De momento, el objetivo está a seis puntos.

Y, por último, pero no por ello menos importante, Chule dejó el Almagro ese mismo martes. En el club encajero era evidente que se necesitaba un revulsivo. La directiva estaba dividida sobre las medidas que tenía que tomar, porque en el Trujillo cuesta mucho despedir a un entrenador. El de Carrión decidió facilitar las cosas y presentó su dimisión, que fue aceptada. Kiko Vilches, un entrenador con experiencia en Tercera y muy buena prensa entre sus compañeros, aceptó el reto y ya es el nuevo responsable de un Almagro que sufrirá cambios en la plantilla, porque si algo tienen claro los dirigentes rojillos es que la responsabilidad de los malos resultados no es achacable al cien por cien a Chule. Los calatravos marchan en la 18º posición, a dos puntos de la salvación, que es, en estos momentos, su único objetivo.