La sequía goleadora del Atlético Tomelloso

Solo cinco equipos han marcado esta temporada menos que el bloque auriverde

Chicastro            

Minuto quince de partido. Javi Fernández roba un balón y se lo da a Gallego. El delantero piensa demasiado, se planta ante el portero y decide pasarla a Sevilla para equivocarse en el pase. Mala decisión. Queda mucho partido. Tres minutos más tarde, apenas el dieciocho, Javi Fernández se planta solo ante el portero y no acierta. Brazos en jarra, mirada al cielo y suspiro del diez auriverde. Queda partido.
Minuto veintiséis. Ecuador de la primera parte. Gese se viste de astro y hace una gran jugada. Hasta lo más difícil: se planta ante el portero, lo regatea y, con todo a su favor, la tira fuera. Queda partido, pero apenas veinte minutos han sido suficientes para comprobar la pegada del equipo, mientras que Darío mira hacia el suelo con un gesto aeróbico diciendo que no con la cabeza. Es, simplemente, la sequía de un equipo.

Terapia de gol
El Atlético Tomelloso necesita una diana y una portería. Una diana para trabajar la puntería y una portería para marcar goles. Da igual que sea de fútbol sala, de fútbol 7 o de fútbol 11, pero tres palos serían suficientes para meter el balón en la jaula y empezar la terapia. Porque está claro que el equipo de Darío necesita una terapia goleadora para mejorar, no solo los números, sino las buenas sensaciones.
Y es que últimamente, los ‘¡uys!’ se han convertido en la tónica de los partidos. Y dominarlos y merecer los tres puntos, también. Pero algo no va bien y eso se refleja en la sequía goleadora del equipo auriverde, que tan solo ha marcado cuatro goles en los últimos seis encuentros.
El caso es que las sensaciones dentro del vestuario son muy buenas y las sesiones de trabajo están diseñadas a conciencia, pero luego aparece ese factor ‘suerte’ o ‘pólvora mojada’ que termina condenando al equipo a perder en los tramos finales, después de haberlas tenido de todos los colores.
Mientras tanto, la plantilla volvió al trabajo para preparar el difícil encuentro de La Fuensanta ante el Conquense donde ningún equipo ha sido capaz de ganar este curso allí. Por eso, Darío ha puesto un doble reto a sus pupilos: volver a la senda del triunfo y dar la campanada en un fortín que parece inexpugnable. Porque no hay peor cosa que siente al técnico que aquellos que señalan que el equipo ya está de vacaciones.