El Balonmano Ciudad Real falló hasta seis penaltis y volvió a caer en la copa del rey
Otra copa al limbo
 
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21/03/2010 - 12:14

Jorge Ureña / Antequera

En el peor encuentro que se le recuerda en muchos meses el Balonmano Ciudad Real volvió a decir adiós de manera prematura a una Copa del Rey cayendo en la semifinal ante un Reale Ademar de León que encontró en la motivación y hambre de victoria su mejor arma.
A estas alturas nadie duda de que el Ciudad Real sale a ganar cada partido en cada competición pero tampoco se descubre nada del otro mundo si se dice que la Copa del Rey no le motiva especialmente con media liga hecha y la Champions como gran premio de la temporada en el horizonte.
Se puede pensar que el hecho de pasar un par de días en casa en plena competición copera haya pasado factura o que no se puede tener una metalidad de ganador durante doce meses al año, el caso es queel Ciudad Real perdió ayer medio partido desde el vestuario. El Ademar salió mucho más metido en el partido, abrió un hueco enorme y a los de Talant el arreón y la llamada a la remontada épica del inicio de la segunda parte no le bastaron para dar la vuelta al marcador. Como consecuencia el equipo manchego enfila el camino de regreso a casa antes de lo esperado al caer con toda justicia en semifinales ante un rival muy peleón.
Esto  del deporte tiene lo que tiene y es que a la preparación y la calidad técnica y física se han de unir cuestiones tan intangibles como la motivación. Ayer el Ademar de León salió mucho más motivado a la cancha del Fernando Argüelles y eso le sirvió para adelantarse en el marcador de manera relativamente cómoca al inicio del partido gracias a una gran defensa y un ataque con mucha movilidad. Salieron al 115 por ciento que es como se debe salir en estos lances coperos mientras que el Ciudad Real salió al 80 o al menos esa es la impresión que daba. A la defensa manchega le costó un mundo adecuarse al veloz y muy móvil ataque leonés en el que absolutamente todos los jugadores salían y entraban de sus posiciones circulando y moviendo el balón  a velocidad de vértigo. Se abrieron las primeras diferencias ya en el minuto 9 con un 6-1 que explicaba claramente lo que pasaba en la cancha.
El Ciudad Real, simplemente no estaba. Todos los ataques fin alizaban en malos pases y contras o en blocajes o en penalti en el mejor de los casos. Pero como no salía nada el equipo manchego falló hasta tres lanzamientos desde los siete metros en los primeors quince minutos. Y menos mal que Hombrados estuvo muy bien en portería que si no el 11-3 del marcador en el minuto 20 podría haber sido incluso peor. 
El Ademar a lo suyo defendiendo fuerte y lanzando desde cualquier posición en ataque con un índice de acierto enorme. Les salía todo y estaban supermotivados. No siempre se tiene la oportunidad de vapulear al campeón de Europa o a la sombra que ayer en la primera mitad fue de si mismo el Balonmano Ciudad Real.
Tuvo que llegar la máxima renta del partido para los ademaristas (13-5 minuto 24) para que el equipo de Dujshebaev se diera cuenta que como anécdota su juego hasta el momento ya era suficiente y empezara a dar muestras de que había regresado a Antequera después de un par de días en Ciudad Real.
No fue demasiado, un empujoncito, lo justo para que el marcador no fuera escandaloso al descanso y hubiera esperanzas de remontada aunque, claro, con el Ciudad Real en pista no se puede descartar ninguna proeza por extraordinaria que pudiera parecer a priori.
Pero una cosa quedó clara no había ideas en ataque. Ni Chema ni Cañellas dieron con el ritmo idóneo para abrir huecos en la férrea defensa leonesa, ni ALberto Entrerríos ni Petar encontraban lanzamientos fáciles , ni llegaban balones a extremos y pivotes... Y para colmo de males parte del arsenal de lanzamiento lejano del equipo (Gull y Jerome Fernández) estaba en la grada. Mala pinta tenía el partido después de la peor primera parte de este equipo en mucho tiempo.
La última jugada de la primera mitad fue un resumen de lo que había pasado en los primeros 30 minutos, penalti que para Alilovic a Cañellas -el cuarto fallado por el Ciudad Real- y 15-8 en el marcador.
Y mientras llovía a cántaros en Antequera Talant Dujshebaev se encerró con 14 hombretones a los que había que convencer de que el partido se podía ganar.
Y el equipo salió convencido de que se podía hacer y ni el primer fallo de salida ni la exclusión de Metlicic cortaron la reacción manchega.
La peor de las pesadillas ademaristas se cumplía en el Fernando Argüelles cuando el Ciudad Real como un ciclón necesitaba sólo sieteminutos para hacer un parcial de 0-5 y ponerse a sólo dos goles (15-13 minuto 7).
Lo más difícil estaba hecho. Jordi Ribera paró la sangría, pidio tiempo muerto y se temió lo peor.
Pero lo peor, otra vez, vino de enfrente. El Balonmano Ciudad Real, imcomprensiblemente, cuando lo tenía todo a su favor, fue incapaz de dar ese plus necesario para terminar de dar la vuelta al marcador.
El Ademar se rehizo, cogió las riendas del partido, marcó su ritmo y gracias a un gran Doder mantuvo las diferencias en los tres goles.
Ahí el partido se dio un respiro. El Ciudad Real no era capaz de empatar y el León no habría hueco de nuevo. Minutos de intercambio de golpes en los que los leoneses daban más sensación de estar metidos en el partido. Les entraba todo mientras al Ciudad Real le costaba un mundo hacer gol. Dujshebaev había dejado a Jerome Fernández en la grada probablemente pensando en tenerlo fresco para la final y el equipo hechó de menos sus goles en una tarde aciaga de Alberto Entrerríos y la primera línea en general.
Así las cosas el partido volvió a las amplias diferencias en cuanto el conjunto manchego falló su enésimo penalti. Llegaron los cuatro de distancia en el marcador y la sensación de que la esta Copa tampoco sería la del Ciudad Real.
La salida de Sterbik no revolucionó como en otras ocasiones a su equipo que no daba muestras de poder levantarse de nuevo.
Cada vez quedaba menos tiempo y llegaron jugadas clave. Tres faltas en ataque seguidas del Ademar (alguna cuando menos muy dudosa) propiciaron un 0-3 y los de Talant se pusieron a dos goles (25-23 minuto 27). Se olía la gesta. Nunca se podrá decir que no lo pelearon hasta el final pero pese a ponerse a un gol y volver a fallar un penalti el equipo, ayer, no era el de las grandes remontadas y se quedó en un corajudo conjunto de jugadores que no pudieron con un León hambriento. o

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