Atleta y superviviente en el Maratón de las Arenas

Raúl Fernández Ciudad Real
Rafael Cabanillas corre en el desierto durante una de las etapas

Rafael Cabanillas corre en el desierto durante una de las etapas

El ciudarrealeño Rafael Cabanillas finalizó en una gran posición 42 de casi 1.200 participantes en una de las pruebas más duras del mundo

El Maratón de las Arenas, más conocido popularmente con su nombre internacional Marathon des Sables, es una de las pruebas más duras y exigentes del mundo. No sólo hay que correr por Marruecos en pleno desierto del Sahara y en condiciones extremas, sino que allí hay que sobrevivir con el material y la comida con los que se toma la salida, sin más aportación por parte de la organización que varios litros de agua. Un esfuerzo grandioso al alcance de pocos.

Correr y sobrevivir en el desierto son las claves de esta prueba que se disputa todos los años en el mes de abril. Y a ella acudió en esta edición un ciudarrealeño curtido en pruebas largas de montaña llenas de dureza, pero no en dar zancadas en arena. “Me apetecía hacer algo diferente, y eso era correr por el desierto”, dice Rafael Cabanillas Carrillo, un atleta de 32 años, socio de una empresa de envío de correos electrónicos y que en su poco tiempo libre se calza las zapatillas para entrenar en llano o en montaña, de día o de noche. Da igual, lo importante es disfrutar corriendo.

A pesar de no estar acostumbrado a correr en ese terreno y menos todavía a hacerlo con una temperatura de 55 grados, Rafael rindió a un sensacional nivel. No sólo consiguió acabar los 240 kilómetros repartidos en seis etapas de entre 32 y 87 kilómetros, sino que lo hizo en una gran 42ª posición de casi 1.200 participantes. “Me sorprendió mucho ese puesto. En la primera etapa de 32 kilómetros logré acabar entre los 50 primeros, algo para mí totalmente inesperado. A partir de ahí me animé”, dice el corredor de Ciudad Real, que recuerda que, al estar situado entre los primeros de la clasificación, “en la etapa cuarta, un doble maratón de 84 kilómetros, tuve que salir 3 horas más tarde que los primeros. Lo pasé mal esperando al sol y con los nervios, aunque luego vas adelantando a gente y te vas animando. Lo malo también es que las dunas estaban más pisadas y los pies se me hundían hasta la rodilla”, relata.

Su estrategia para cruzar esas dunas inmensas de arena “era buscar las zonas más duras para no hundirte” y así, zancada a zancada, con muchos momentos “en los que las piernas no te responden”, Rafael fue completando etapas hasta concluir la prueba con un tiempo de 27 horas, 42 minutos y 28 segundos, siendo el sexto español. El ganador fue el marroquí Rachid El Morabity, con un registro de 19:15’23.

Ser autosuficiente

El Marathon des Sables no sólo es correr y correr, ya de por sí muy duro. El mejor atleta no lograría en esta prueba el triunfo si no sabe sobrevivir. Y hacerlo con escasos medios. “Hay que ser autosuficiente”, recalca el atleta ciudarrealeño, que pone como ejemplo que “si por ejemplo se te rompen las zapatillas, debes arreglarlas tú como puedas”.

Porque en esta prueba no hay ayudas externas, ni aportaciones durante la misma, salvo unos litros de agua establecidos durante las etapas y una especie de tiendas de campaña negras para dormir bajo techo, en unas noches de temperaturas muy bajas. “Corriendo lo pasas mal con el calor, yo incluso me quedé varios kilómetros sin agua y me entró mucha debilidad, fue el peor momento. Te sientes asfixiado a 55 grados y mirar hacia el horizonte sin poder echarte agua en la cabeza es duro. Aunque no estés corriendo, esta prueba es muy exigente a nivel mental”, cuenta Rafael Cabanillas, que explica situaciones de máxima importancia como “cuidarte las ampollas de los pies o tratar de comer bien, entre otras muchas. No tienes ni siquiera una silla para sentarte, vives en el suelo y tienes que hacer tus necesidades en una bolsa”.

La normativa de este Maratón establece que los competidores deben tomar la salida con una mochila con un peso establecido, que es de unos 8 kilogramos para aquellos que buscan una buena posición. “En ella tenemos que meter todo lo que necesitamos para los 7 días y con eso debemos sobrevivir, porque no nos facilitan nada más. Lo principal era meter, además de algo de ropa, comida como pasta, arroz, geles, barritas… Tampoco mucha, porque tienes que cargar con esa mochila corriendo”, comenta Rafael, cuyo entrenamiento antes de llegar al desierto ha sido, además de largas tiradas, “comer bien, saber preparar esa comida en agua caliente y también leer muchos consejos por internet. Debes tener todo controlado al milímetro para que no se olvide nada”.

Rafael Cabanillas finalizó este Maratón de las Arenas con el orgullo de un gran puesto en la clasificación general, con numerosas ampollas en los dedos de los pies y también con ganas de afrontar otro gran reto. De hecho, hace dos fines de semana disputó ya la Transvulcania, un Ultramaratón de 75 kilómetros en la Isla canaria de la Palma en la que finalizó el 103 de la categoría, de unos 2.200 participantes. Además, prepara las 100 millas vascas, prueba semejante al Ultramaratón del Mont Blanc. Un reto que hará con una mayor experiencia en sus piernas y en su cabeza, no sólo por correr en el desierto, sino por superar una prueba de supervivencia.

Una bomba extractora de veneno, en la mochila

La organización del Marathón des Sables establece una normativa de material obligatorio a llevar en una mochila con un peso mínimo de 6’5 kilogramos y máximo de 15, sin incluir el agua. En cuanto a la comida cada corredor debe tener 14.000 k / calorías, es decir, un mínimo de 2.000 k / calorías por día. Entre el material obligatorio a llevar hay objetos como una bomba extractora de veneno por si se produce una picadura de insectos o reptiles, un desinfectante tropical, un espejo de señal de emergencias, un silbato de emergencia o una brújula. Son también obligatorios un saco de dormir, un frontal de cabeza y pilas de repuesto, 10 imperdibles, un encendedor, navaja, una manta, crema solar o 200 euros o equivalente en moneda extranjera.

Tiendas para dormir

La organización aporta las denominadas ‘haimas’, unas telas negras sostenidas por cuatro palos que sirven como tiendas para que los participantes puedan dormir, ocho en cada una de ellas. Rafael Cabanillas estuvo junto a los otros 54 españoles que corrieron esta última edición y no olvida “como había que levantar la alfombra para quitar las piedras y poder dormir por las noches, en las que hacía frío”.

Cómo apuntarse y tarifas

Las inscripciones para participar en el Maratón de Las Arenas se abren más de un año antes a través de la web oficial de la prueba. La organización exige datos como el currículum de carreras, además del pasaporte y un electrocardiograma, El precio es elevado, unos 3.000 euros. Y eso que sólo aportan agua durante las etapas.