La escuela de pilotos de Emilio de Villota ya ha probado al joven ciudarrealeño
Un ciudarrealeño, tras los pasos de Fernando Alonso
 
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07/03/2010 - 16:40 Escrito por C. Hontanilla

Hace un par de años, cuando tenía 13 años, este ciudarrealeño les dijo a sus padres que quería tener un kart. Éstos, reacios, tardaron en acceder pero finalmente Manuel, su padre, le compró uno que “cuando él nació ya era casi viejo”, bromea al reconocer que aquel kart tenía 19 años cuando pasó a formar parte de la vida de Manu.


“Me habían llevado alguna vez a algún circuito de alquiler”, reconoce Manu, a quien desde bien pequeño le había llamado mucho la atención el mundo del motor en general y acabo decidiéndose por los karts.
Lo que en un primer momento parecía un capricho de un niño, “se convirtió en una obsesión”, admite su padre, quien no duda en reconocer abiertamente que “intenté animarle a practicar a otros deportes que yo he practicado siempre, como montañismo, esgrima... Pero no se le pasó”, dice su padre.
Para Manuel, aquel primer kart con casi dos décadas se convirtió en su mejor amigo, dedicándole horas y horas a limpiarlo, arreglarlo y, sobre todo, a hacerles ver a sus padres que aquella afición no era algo pasajero.
Tras un año con aquel kart y sin poder competir porque el coche no estaba para aquellos ‘trotes’, Manuel padre comenzó a tomarse en serio la afición de su hijo y le compró un Honda con el que su hijo pudiera dar su siguiente paso.


Fue entonces, con 14 años, cuando Manu empezó a entrenar regularmente con su nuevo ‘juguete’. Pero para alguien que vive en Ciudad Real este sueño de formarse como piloto de karts no es sencillo, ni mucho menos barato.
Su padre se tuvo “que buscar la vida”, como él mismo dice, “porque no sabía nada. Tuve que ponerme las pilas y buscar información” sobre los circuitos de karting donde podían entrenar, las piezas que necesitaban de repuesto, cómo hacer los arreglos al coche...
Pero Manuel enseguida demostró que tenía manos para esto, no sólo para conducir el kart sino para calibrar su coche y hacerle los arreglos que necesitase en cada momento.
Todo esto lleva su tiempo, porque el mundo del kart no es sólo que el piloto conduzca el coche, también es saber cómo mejorar el kart para que la conducción sea mejor y los resultados más satisfactorios y positivos en cada vuelta.

Autodidacta
Mientras que en los circuitos donde Manuel y su padre iban los fines de semana para entrenar, sobre todo por la zona del Levante, los chavales más experimentados en este mundillo ya contaban con algún mecánico que les hiciese los reglajes del coche en las competiciones, Manuel sólo contaba con sus manos y las de su padre, que a la fuerza tuvo que empezar a tomar nota de los requerimientos mecánicos de su hijo y su coche.
Y así, poco a poco, Manuel Manzano León ha ido formándose a sí mismo como los grandes campeones, a base de esfuerzo y sacrificio no sólo por su parte sino por parte de su familia, para empezar a ganar carreras populares en Puertollano, Alcolea o Corral de Calatrava.
Asimismo, en el 2008 Manuel corrió tres carreras del Campeonato regional de Murcia, al que fue “para probar”, reconoce, ya que su kart aún no le permitió competir a ese nivel.

Un buen año
En el 2009 este ciudarrealeño ya se había hecho, con la ayuda siempre de su padre, un piloto más experimentado a pesar de las deficiencias con las que siempre ha contado, tanto a nivel económico como de apoyos e infraestructuras en esta zona.
Sobre el mes de marzo del pasado año, el ciudarrealeño comenzó a disputar la Copa del Mediterráneo, que tiene lugar por diferentes circuitos del Levante español. Al final, en la clasificación general, Manzano quedó tercero, celebrando así su primer pódium importante a nivel nacional.

El paso definitivo
Tras ver que el joven tenía madera de piloto, el manchego se inscribió en el Campeonato de España, celebrado en la localidad sevillana de Alcála del Río los pasados 28, 29 y 30 de agosto de 2009, donde consiguió quedarse  entre los 15 primeros pilotos -de entre unos 42 participantes-.
Pero hay que tener en cuenta que Manu es júnior, y en el campeonato nacional no hay esa categoría, por lo que tuvo que pelearse con “tiacos de 20 y 22 años con mucha más experiencia”, dice el joven. Aún así, ya hubo algunos ojeadores que se fijaron en él y hace poco Manu recibió una propuesta muy especial para él.

Del kart al monoplaza
La escuela de pilotos de Emilio de Villota, ex piloto de Fórmula 1 que ganó el Gran Premio de Inglaterra allá por 1980, invitó al ciudarrealeño a hacer un test en el Circuito del Jarama con un monoplaza.
Manu y su padre fueron recibidos por el equipo de ingenieros de Emilio de Villota y el mismísimo ex piloto el pasado miércoles 24 de febrero por la tarde, para realizar un test de pruebas en el circuito madrileño.
Antes de dejarle probar el monoplaza, el equipo de mecánicos de Emilio de Villota habló con el joven para, de forma disimulada, corroborar que esta afición a los karts y al motor en general no le venía impuesta por su padre, ya que este tipo de pilotos nobeles que intentan cumplir los ‘sueños de su padre’ acaban abandonando este mundo pasados unos años por sus grandes sacrificios.
Nada más lejos de la realidad, pues para Manuel padre, la experiencia de ver a su hijo pilotando “una bala” de más de 4 metros de longitud como la que pusieron en sus manos, fue bastante negativa, ya que admite haberlo pasado “mal, muy mal” a pesar de la felicidad que siente por ver al joven realizando su sueño.
En cuanto a Mari Carmen León, la madre de Manu, “la ignorancia” según ella, de no saber muy bien lo que su hijo tenía entre manos, le hizo incluso disfrutar de la jornada en el Jarama.

Palabras mayores
Pero es que la ‘bala’ de la que habla Manuel padre es un monoplaza BMW de 1.100 cc., 5 marchas y 150 cv que alcanza más de 240 km/h. en recta y que Manuel Manzano León no había conducido en su vida.
Pero eso es lo que demuestra que este joven puede llegar a ser un gran piloto si consigue un equipo y sigue este año practicando y ganando carreras en karting, que con apenas unas nociones básicas que recibió antes de conducirlo por parte del equipo de Emilio de Villota, Manzano fue capaz de mantenerlo en pista y no salirse ni una vez, algo casi impensable para un nobel en un día tan lluvioso en la sierra madrileña como aquel jueves.

Primer sueño cumplido
Para él, conducir este monoplaza durante aproximadamente 7 horas el pasado jueves, fue un “sueño hecho realidad”, reconoce Manu. La experiencia de ir a más de 240 km/h. la describe como “si te estrujasen las tripas contra la espalda”, ya que la presión de la velocidad es muy grande.
Pero lo cierto es que cuando hablas con este joven de 15 años, aparentemente un chaval más de su edad, enseguida se aprecia que Manu es un adolescente serio, consciente de hacia dónde quiere ir y todo lo que ha tenido, tiene y tendrá que sacrificar él y los suyos para llegar a cumplir su sueño de dedicarse a esto.
Manu también es realista, y sabe que sólo unos pocos viven del mundo del motor, por eso no quiere dejar de lado sus estudios, y para ello nombra como ejemplo a los mejores pilotos de Fórmula 1, “Alonso y Schumacher tienen carreras universitarias”, dice, dejando claro que sacará tiempo de donde sea para seguir con sus estudios.

El futuro
Ahora mismo, y a pesar del primer test realizado con la Escuela de Pilotos de Emilio de Villota, la vida de Manuel Manzano León no va a cambiar, pues seguirá compitiendo en karting esta temporada. De hecho, así se lo recomendaron en Madrid los ‘expertos’.
Durante todo el lluvioso jueves, el joven ciudarrealeño recibió los consejos del equipo de Emilio de Villota en los boxer del circuito madrileño. Como en Fórmula 1, todo se hace mediante telemetría, es una tecnología que permite la medición remota de magnitudes físicas y el posterior envío de la información hacia el operador del sistema desde el monoplaza.
A través de este sistema de datos, los ingenieros de Emilio de Villota iban haciendo comparativas a Manu de sus vueltas en el circuito y dónde podía mejorar siguiendo sus consejos. “Al final del día, las rallas azules y las rojas -unas las de Manu y otras las correctas- acabaron concidiendo”, explica el joven, lo que significa que mejoró en cada vuelta, no sólo sus tiempos -que no era lo importante en un test para nobeles- sino su forma de conducir.

“Me dijeron que habían mejorado a lo largo del día y estaban contentos conmigo”, dice modestamente y con timidez Manzano. Tan contentos acabaron que la familia volvió a Ciudad Real con la ilusión de que, probablemente, a lo largo de esta temporada los de Emilio de Villota vuelvan a llamarle para hacerle otro test.
Mientras tanto, Manu comenzará este mes de marzo a competir en la Copa del Mediterráneo de Karting para seguir formándose a sí mismo como piloto y con el deseo de que, a finales de temporada, Emilio de Villota o cualquier otro equipo de Fórmula Júnior le llame para prestar sus servicios en su equipo.
De momento, él sigue con los pies en la tierra, siempre con el apoyo de sus padres, en busca de su sueño. o

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