Muchas bodegas siguen pensado en el carácter artesanal de su producción y les da cierto pudor el reconocer la realidad industrial de su actividad. Las tecnologías introducidas en las últimas décadas en la elaboración del vino, las cantidades de materia prima recibida en algunas bodegas, los procesos de mecanización necesarios para garantizar las condiciones sanitarias, higiénicas y de calidad del proceso han convertido algunas bodegas en auténticas fábricas del vino. La Cooperativa Virgen de las Viñas de Tomelloso, la mayor cooperativa de Europa, trabaja con unas cantidades de cultivo y de producción realmente espectaculares. Una cooperativa nacida en 1961 con 17 socios que en la actualidad cuenta con 2.000. Los cultivos de donde llegan las uvas a la bodega tienen 23.000 hectáreas es decir cerca del 5% del total de Castilla-La Mancha, de los que llegan 198 millones de Kilos de uva, que sirven para elaborar 150 millones de litros de vino y de mosto por campaña. Uvas blancas de las variedades airen y macabeo que han incorporado también las variedades sauvignon blanc y chardonnay. En las tintas tempranillo, garnacha, cabernet, moravia, tinto velasco, merloyt y syrah.
Organización industrial
Para esto hacen falta unas instalaciones con una capacidad técnica y organizativa de primera calidad. Las actuales instalaciones de la Cooperativa Virgen de las Viñas tienen estas características. Las grandes playas de aparcamientos permiten la llegada ordenada de los vehículos con la uva que accederán a los 12 muelles de descarga de la uva para la preparación del blanco. Allí se pesarán y, por gravedad, caerán a las zonas de primer tratamiento de limpieza y estrujado. Allí la uva entra en el proceso mecánico que se realiza en una planta subterránea y de la que el mosto sube por tuberías elevadas a otro gran espacio donde están las prensas que obtendrán el mosto natural, la flor, y a través de prensas continuas el mosto de segunda calidad. Desde allí pasará a los depósitos donde se realizará la fermentación controlada manteniendo la temperatura y condiciones adecuadas. La imagen de los dos grandes volúmenes construidos de planta rectangular con los doce muelles de descarga y el que contiene las grandes prensas separadas por una malla abierta del exterior es la de un espacio industrial tecnificado, organizado y estructurado en base a parámetros de un proceso normalizado y controlado.
Desde allí el mosto debe pasar a los depósitos de fermentación controlada donde las condiciones de temperatura y el seguimiento minucioso del proceso deben garantizar la calidad final del producto. Los 65 depósitos de 1,7 millones de litros nos vuelven a dar una idea de las dimensiones de la producción de esta Cooperativa. Los depósitos con camisa exterior o con serpentines internos tienen la tecnología adecuada para garantizar una excelente producción. En otro extremo de las instalaciones están los muelles de descarga para el tinto con sus prensas neumáticas Marzola y depósitos que utilizan el método Ganímedes.
Las primeras naves de la cooperativa, con sus estructuras de hormigón pretensado en las cubiertas a dos aguas, albergan ahora los depósitos de acero inoxidable creando así espacios en los que conviven las estructuras de hormigón de los años sesenta con las tecnologías actuales en una convivencia que habla de la unión de la tradición y la modernidad en las técnicas y en los cuidados del vino. Para ello ha sido necesario bajar el nivel de estos espacios para permitir una mayor altura y capacidad de los depósitos de acero inoxidable introducidos en cada uno de estos espacios.
Modernas instalaciones y tecnologías actuales.
La bodega ha completado sus instalaciones actuales con una planta de embotellado totalmente mecanizada con dos líneas de trabajo capaces, una de ellas para 3.000 botellas hora y otra para 10.000 botellas hora. Un edificio moderno, renovado, con un aula y sala de catas para 60 personas que habla también de la voluntad didáctica y social de la bodega. En una planta sótano de otro edificio se ha construido también una sala de barricas con 4200 barricas de roble francés que cuida el envejecimiento del vino y su calidad posterior. Un espacio de grandes dimensiones en el que las condiciones subterráneas contribuyen a mejorar el funcionamiento de temperatura y humedad del espacio. Las barricas recogen, en esa tradición bodeguera, las firmas de los visitantes ilustres a las instalaciones, dejando también así el testimonio del paso de los años.
Convivencias de antiguas y nuevas arquitecturas.
En una superficie de 140.000 metros cuadrados las instalaciones de la bodega, que ya han cumplido su primer medio siglo, conservan las arquitecturas y las instalaciones antiguas conviviendo con las modernas. La “Redonda”, esa construcción circular de estructura de cerchas de hormigón que se van situando como radios de la estructura se ha convertido ahora en un museo de materiales antiguos. En este espacio la arquitectura del propio contenedor debería valorarse más de lo que se hace, eliminando elementos que distorsionan su construcción, como pieza singular y única eliminando elementos que alteran su realidad y mejorando la presentación de la excelente documentación gráfica y etnológica que tiene.
Las naves de la primera etapa de la cooperativa, los espacios que conservan las antiguas tinajas, conviviendo con las nuevas instalaciones de fechas recientes son elementos a valorar como testigos de la evolución de esta importante cooperativa. Poco a poco se cuidan los diseños de las botellas, de los envases del producto final que deben ofrecer la imagen de calidad que subyace en su producción. Un camino que debe avanzar en las modernas tecnologías de la página web, de sus diseños de botellas y etiquetas y en todo un campo de comercialización en el que también los profesionales han desarrollado caminos de calidad que deben ser parte importante del proceso.
Ahora, la Cooperativa ha instalado una moderna almazara con las mejores tecnologías que recibe la producción de 2.400 hectáreas de picual y cornicabra con producciones ecológicas. La llegada de la aceituna, su limpieza y procesamiento con los molinos de martillo, las batidoras de masa homogéneas, los decanter y los procesos de centrifugación y decantación llevan el aceite a los depósitos de acero inoxidable donde se almacena. Un proceso mecanizado con una instalación de calidad que recibe tres millones de Kilos y produce 600.000 litros de aceite de oliva de primera prensada virgen.
La Cooperativa Virgen de las Viñas tiene unas instalaciones que han sabido recoger lo mejor de la producción industrial en lo que supone de organización, eficacia y gestión, en las que se une la tradición de nuestras bodegas con la necesaria calidad que requiere hoy en día un sector competitivo a nivel mundial. El mantenimiento de estructuras y arquitecturas de su etapa inicial conviviendo con las nuevas construcciones puede ser un atractivo más de sus excelentes instalaciones. El Museo de pintura, recientemente inaugurado, completa la visión de una cooperativa que busca también su proyección cultural y su vertiente de ayuda a otros sectores desde su actividad de producción de vino y aceite de calidad.
La industria del vino de calidad



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