Educación compartida
 
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01/02/2012 - 12:31 Escrito por Javier Soria

 

Para que la educación de un hijo pueda desarrollarse de una forma natural, se necesita que el ambiente familiar sea propicio  y adecuado. La experiencia indica que las conductas adolescentes de indisciplina y de fracaso escolar se presentan con mayor frecuencia en los hijos que no se han desarrollado en un ambiente de familia estructurado. Familias con problemas que absorben totalmente su atención abandonando los planteamientos educativos de sus hijos  aparcándolos para más tarde, cuando las soluciones van a ser mucho más complicadas. Un ambiente de comprensión, diálogo, sinceridad, serenidad, responsabilidad, cercanía, confianza, respeto y demás, ayudarían a  establecer un patrón educativo más responsable y directo.

Los responsables de la educación de los hijos son siempre los padres, y deben hacerlo desde las etapas más tempranas. Dejar la educación de los hijos sólo en uno de los miembros de la pareja supondría un error importante, e incluso algo de comodidad, dejando secuelas futuras.

La educación es responsabilidad del padre y de la madre.

 

Por lo tanto, tendremos que compatibilizar la vida familiar con nuestras ocupaciones laborales; siempre a los hijos hay que educarles, dedicarles tiempo, interesarse por sus cosas, hablar con ellos.

 

La educación de los hijos debe ser compartida y consensuada. Es preciso trazar un proyecto educativo común, ofreciendo al hijo indicaciones claras y no contradictorias, aunque la expresividad y personalidad de cada uno sea diferente.

Aunque la educación de un hijo es una tarea difícil y complicada para todos, debemos comprender que hay otras satisfacciones importantes que nos reportarán beneficios psicológicos importantes.

No sólo educan los padres, también los hermanos y los abuelos… actualmente, los niños están mucho más tiempo al cuidado de los abuelos, sobre todo, en la mayoría de las parejas, en las que los dos trabajan, por lo que han de colaborar en la correcta continuación de la pauta que los padres han establecido con ellos debe ser una constante a tener en cuenta.

 

Por consiguiente, las pautas han de ser comunes. Una cosa importante: las diferencias interindividuales de nuestros hijos hacen de estas recomendaciones una guía de orientación y tendremos que adaptar a cada personalidad de nuestros hijos estas pautas de comportamiento para su correcta aplicación en cada caso en particular.

 

Adaptemos a cada caso nuestras experiencias educativas, que también cuentan y apliquemos lo que entendemos, dentro de un criterio de calidad, para que pueda servir para mejorar nuestra vida familiar.

El nacimiento de un hijo es algo muy importante, la crianza no es secundaria tampoco pero la correcta educación y enseñanza es una labor evolutiva que nos compete a todos nosotros.

 

Los niños expresan sus emociones, son sinceros, son fabulosos pero recuerden también que aprenden de cualquier cosa, tanto lo bueno como lo malo… y el modelo cuando se aprende, a veces, es difícil cambiarlo. 

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