Raúl Fernández
Ciudad Real
Nada más terminar la final de foso olímpico de los Juegos Olímpicos, ¿qué sensaciones tuvo?
Yo diría que tuve dos sensaciones: por un lado me encontraba muy satisfecho conmigo mismo, porque lo había dado todo en el campo de tiro; por otro lado, me quedó el mal sabor de boca de no conseguir esa medalla y ver que se te escapa en la cita más importante, y con un porcentaje de aciertos de escándalo. Es lo que tiene el deporte y lo que, posiblemente, me da pie a seguir preparándome para conseguir nuevos éxitos.
Estando al borde de la gloria, ¿cómo puede uno controlar los nervios y la tensión?
Todos tenemos nervios, y más en esta competición de los Juegos Olímpicos. Pero si tú sabes que estás bien y que has llevado una buena preparación, eso te da una gran confianza que aplaca la tensión que puedas tener.
¿Pensaba al principio que ibas a poder tener esa medalla tan cerca o a conseguir ese gran quinto puesto?
Nunca se podía decir que iba a poder entrar en la final. Iba con esa ilusión y con ese objetivo. En los Juegos de Pekín quedé décimo y quería mejorar ese puesto. Conforme iban pasando las rondas de la competición sí que me dí cuenta que iba a estar en la final con los seis mejores.
¿Cuál fue la primera felicitación?
Fue la de mi mujer. Me la pasaron a través de la Cadena Ser, y la verdad es que fue emocionante. No la he escuchado todavía porque me da cosa hacerlo. Cuando estás en esos momentos, todavía tan centrado, y te preguntan puedes contestar cualquier barbaridad y no te das cuenta. Es que estás como en otro planeta, como digo yo.
La final fue televisada en directo, ¿se da uno cuenta en ese momento que tiene en vilo a todo Tomelloso, a Ciudad Real y, también, a España?
Una de las cosas de la que más orgulloso estoy es el de poder haber hecho que se vea este deporte del tiro en televisión, que escasamente sale. Más que el quinto puesto, quizá esto me ha dado más gusto, porque este deporte lo ha visto mucha gente. Y eso es todo un lujo para nosotros.
¿Qué cualidades tiene Jesús Serrano, y en general todos los rivales, para ser uno de los mejores del mundo en tiro?
Lo primero que hay que tener es una vida regular. La cabeza es importante y hay que saber competir. Hay que ser un deportista nato para en el momento preciso saber aprovechar los errores de los demás.
Y luego cuidarte mucho. No físicamente, pero sí sobre todo mentalmente, porque se hacen grandes esfuerzos mentales y eso desgasta mucho.
Estas son las bases que tiene que tener un tirador, además de entrenar, que hay dos formas: mentalmente y practicando. Yo intento seguir las dos, sobre todo el aspecto mental, porque practicar no puedo hacerlo mucho.
Porque, hay que decirlo, has conseguido este y muchos otros éxitos más pese a las dificultades que tienes para entrenar.
La verdad es que no puedo competir como otros deportistas. Se me critica un poco en España porque en las competiciones nacionales, que son las únicas que hago aquí ya que no hago otras de pueblos, siempre mi porcentaje es bajo. Pero lo que no sabe la gente es que yo estoy entrenando en ellas y las utilizo para sacar conclusiones y probar cosas. No puedo entrenar de otra manera y me preparo así para las competiciones más importantes. La verdad es que mi entrenamiento diario es escaso para un deportista olímpico.
Esperemos que se construya un campo de tiro en Tomelloso, que haya instalaciones más cercanas para poder hacer entrenamientos específicos y competir bien en las pruebas del calendario nacional.
Ahora mismo,entonces, o te desplazas a otra ciudad o no puedes llevar a cabo tus entrenamiento.
Tengo que ir a entrenar a Granada. Realmente no hay que hacerlo mucho, pero sí que cada día o cada dos días en mi deporte es fundamental tirar 25 o 50 platos. Yo me desplazo una vez a la semana e intento tirar 150 o 200 platos, que es como si entrenara toda la semana. Pero esto no es lo ideal.
¿Se puede vivir profesionalmente de este deporte?
Si tienes la suerte de conseguir una beca ADO o de otro tipo y mantenerla sí que se puede vivir. Si no, es un deporte que da alegrías, pero no se podría vivir de él. Habría que tener otra ocupación laboral.
Volviendo al día después de tu participación en los Juegos Olímpicos. ¡Vaya recibimiento te dio tu localidad de Tomelloso!Eso vale más que ninguna beca (sonríe). Era la primera vez que se me recibía así en Tomelloso, ni siquiera cuando gané la Copa del Mundo. Tuve una gran emoción, que, junto con esta final de los Juegos de Londres y con el reconocimiento que se me hizo a la llegada en el aeropuerto son recuerdos que voy a tener grabados durante toda mi vida.
Otro momento para el recuerdo será ese desfile de la ceremonia inaugural. En Pekín se te vio por televisión. Y en Londres también.
(Risas) Siempre me escapo por ahí y tengo suerte de salir. Es muy bonito vivir ese momento. Como dicen aquí: “Los de Tomelloso siempre tratamos de ir adelante”.
No hay dos sin tres. ¿Te veremos dentro de cuatro años en los próximos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro?
Ya veremos. Yo sí que voy a intentar luchar durante este ciclo olímpico, pero primero hay que pasar dentro de dos años las pruebas para coger la plaza olímpica. Será más difícil en esta ocasión, ya que se van a poner nuevas medidas y se van a reducir esos puestos. Ahora hay que ganar alguna Copa del Mundo y vamos a tener escasas pruebas para jugarnos el sitio. Jugándonos 8 o 10 plazas sólamente será muy complicado. Pero, como digo, yo me veo con fuerzas y voy a ir a por todas.
Fuiste décimo en Pekín y quinto en Londres. Por esta regla de tres te toca el oro en Río.
Bueno, sí. Ojalá y fuera así. Pero en este deporte ganar es muy complicado y, como ya he dicho, falta mucho trabajo por delante.
Ya por último, ¿hay alguna prueba de tiro semejante a la de los Juegos Olímpicos?
Ninguna. Ni Mundiales, ni nada. La forma de preparación es distinta y es la prueba reina, la que soñamos todos los competidores de este deporte. Es la que tiene más nivel, en la que más sufres y en la que sólo el hecho de poder entrar en la final es todo un éxito.
















