Francisco J. Otero
Ciudad Real
Hasta el minuto 35, en las gradas del Juan Carlos I se hablaba más del frío que hacía que de lo que pasaba en el campo, que era más bien poco. Pero en ese minuto todo cambió. Víctor le hizo una entrada excesivamente dura y veía la amarilla. El problema para el Herencia es que ya había visto otra. Así que los visitantes se quedaron con diez. Y para colmo de males en el saque de la falta, “Papá Martín”, que ayer presentó al deportivismo a su hija, acertó a resolver un barullo en el área para poner el 1-0 en el marcador. Los verdes protestaron porque vieron mano anterior. Tapiador Aguado repartió tarjetas amarillas y el Herencia se descentró. El gran mérito del CD Ciudad Real es que supo aprovechar su momento. Diez minutos exactamente. Con los visitantes tocados, el equipo de Javi Hernández consiguió dos tantos más que dejaron el encuentro visto para sentencia. Primero Sergio Rojas resolvió muy bien un uno contra uno gracias un pase de Álvaro. Poco después, Paco anotó el primero de los suyos al aprovechar un gran pase de Marchán en una falta al borde del área.
El partido pasó, pues, de ser un duelo igualado, con mucho, demasiado, juego directo, con un Herencia agazapado y un Dépor impreciso, a estar decidido. Y eso a pesar de que Tito enganchó un potente disparo desde fuera del área que hizo subir el 3-1 poco antes del descanso.
La segunda parte se presentaba como una ocasión para disfrutar del fútbol, a pesar del frío. Sin embargo, los locales dejaron que un Herencia con diez dominaran la situación. No es que generara demasiadas ocasiones, pero sí que empujaba, echando al Dépor hacia atrás.
Los visitantes gozaron de tres ocasiones casi de manera consecutiva para haber apretado el marcador y haber metido el miedo en el cuerpo a los locales, pero no concretaron ninguna. Tito cruzó en exceso un uno contra uno en el minuto 72. Tres después, José Carlos botó una falta y el balón cruzó por todo el área hasta que Orozco acertó a meter los puños. En el córner, Félix enganchó un bonito lanzamiento, pero el meta local respondió con una palomita.
El Herencia descuidó su retaguardia y el Dépor, más bien Paco, lo aprovechó. Rubén, que acababa de entrar le sirvió al delantero el 4-1 en bandeja. Y el arquero herenciano, muy inseguro durante toda la tarde, despejó mal poco después. Paco estuvo listo y con una preciosa vaselina batió por quinta vez al Herencia.
El Dépor consigue así una victoria balsámica, mientras que el Herencia se lleva una manita excesiva, motivada sobre todo por uno de esos errores que no cometen los equipos experimentados. En definitiva, un empujón para los locales hacia el ascenso y una lección de la que aprender pata los visitantes.
PRIMERA PREFERENTE
Goles son amores




















