SEGUNDA DIVISIÓN B
Mucho toque, poca pegada
 
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Raúl Fernández
Puertollano

Volvió a dejarse el Puertollano puntos en casa y eso, tal y como está el campeonato y la pelea por el play off de ascenso, es un serio castigo. Apeló nuevamente el equipo de Zúñiga a su estilo de fútbol de toque, pero con un hándicap claro, la falta de pegada. Encontró en muy escasas ocasiones el pase de tiralíneas, ése que abre las defensas, y, para colmo, cuando lo divisó, las ocasiones, salvo una de Guerra, se fueron al limbo. Porque el Puerto fue mejor y dispuso de más oportunidades, pero no pudo pasar de un empate que saboreó con gusto su rival directo, el Jaén. Los andaluces desperdiciaron el aparente talento de sus hombres ofensivos y apostaron por el error local como medida para encontrar el gol. Lo hicieron una vez, justo al principio, pero luego batallaron entre el conformismo y las ganas de lanzarse a la ofensiva. Al final, priorizó lo primero.
Golpeó con fuerza el Jaén a los dos minutos del choque. Una jugada por la banda derecha finalizó con agilidad en el pico del área grande del otro lado del campo, tal y como enseñan los cánones del fútbol. Allí, totalmente en solitario, Javi López definió a la perfección al palo largo de la meta de Limones. Gol de talento y 0-1 en el marcador.
Acusó de inicio el CD Puertollano el palo, pero pronto se desperezó sobre un césped húmedo y helado, que provocó numerosos resbalones en los jugadores. Ya esas botas de clavos largos pasaron a la historia y arrancar o frenar en seco se convirtió en todo un desafío.
Para que llegara esa reacción tuvo el cuadro industrial que pisar el área rival con peligro. Con mucho peligro. Una gran galopada de Elton acabó en el segundo palo, en donde Pedro Díaz disparó cruzado. Carrascosa, casi en boca de gol, envió el balón por encima de la portería, en lo que fue una clarísima ocasión (minuto 14).
A pesar de la frustración por la opción perdida, el Puertollano sacó todavía más fuerzas y se hizo dueño y señor del juego. La pelota corría con fluidez de las botas de Raúl Medina y Mario Ortiz, y los azules tocaban y tocaban con una superioridad rotunda, pero sin llegada. Eso hasta los minutos finales del primer tiempo.
Porque fue entonces cuando el ‘Puerto’ encontró con soltura la meta rival. Primero Carrascosa envió al palo un remate muy forzado y poco después apareció la jugada perfecta, que arrancó en un saque de banda desde el campo propio. Tras varios toques de distracción, el balón llegó a Raúl Medina, que se inventó un tiralíneas hacia Juanlu en la banda izquierda. El centro del lateral lo remató con ganas Guerra al fondo la portería. El merecido 1-1 llegó poco antes del descanso.
Segunda parte
Se abrió más el partido tras el refrigerio. El Jaén, que había permanecido agazapado en su campo en la primera parte haciendo la apuesta a la calidad y velocidad de sus delanteros, adelantó líneas. Los espacios se incrementaron, pero en esa llanura el balón sólo corría por la medular. Las áreas desaparecieron. Los industriales movían mucho de lado a lado y muy poco hacia delante y en profundidad. Y si alguien llegaba con más insistencia a la meta rival, que no con gran decisión, ése era el Jaén.
Sin frescura ofensiva, el técnico Manolo Zúñiga movió el banquillo, dando entrada al extremo Pizarraya en sustitución de un desacertado Carrascosa. Elton se colocó entonces en la media punta, pero tampoco dio con la tecla el preparador y el choque fue muriéndose sin la participación de los porteros.
Parecía que sólo quedaba el balón parado como arma letal y el Puertollano rozó así la victoria en el minuto 81. Pedro Díaz lanzó una falta centrada con dirección a la escuadra y olor a gol, pero el prodigioso vuelo y la mano del meta Toni García llevaron el balón al larguero. El rechace posterior concluyó en un disparo al limbo de Raúl Aguilar.
En los minutos finales puso corazón el Puertollano, ante un Jaén que ya peleó por el punto, sin más. Tirando de casta, el cuadro industrial se encontró con otra nueva oportunidad, esta vez en las botas de un Guerra cuya volea franca se marchó lejos de la portería rival. Ya en el descuento, el propio ariete golpeó el balón en el larguero, pero la jugada estaba invalidada por una dudosa mano del protagonista en el control.
Al final se llegó con ese empate a uno que supone el segundo empate industrial consecutivo en casa. Un tropiezo más en un objetivo que sigue, aun así, estando vivo.

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