Por distintas circunstancias de la vida, llevo algunos años sin poder participar ni ver mi querida Semana Santa ciudarrealeña, por lo que son muchas las cosas que me han sorprendido este año y que, en mi opinión, hacen que aún queden claroscuros que definitivamente hay que corregir.
Por empezar por los aspectos positivos, he de decir que me ha sorprendido gratamente ver la incorporación de numerosos niños a las filas de nazarenos de distintas cofradías, lo que supone que el futuro de la Semana Grande de la capital, al menos en cuanto a fieles, esté garantizado.
También me ha llamado la atención el avance experimentado por algunas cofradías -que no citaré para que no se ofenda ninguna- que pese a ser de las más ‘modernas’ han sabido mantener una evolución constante y continuada en el tiempo que hace que la Semana de Pasión tenga bien otorgada la Declaración de Interés Turístico Nacional. Sin embargo, hay otras que deben seguir trabajando para corregir pequeños detalles que ‘dañan’ la vista como las zapatillas de distintos colores en nazarenos y costaleros; túnicas cortas o fajines con dos vueltas; nazarenos que se paran a ver sus imágenes titulares y cortan la procesión; o capillos levantados cuando está a punto de iniciarse la estación de penitencia y saludos al público, por no hablar de las bandas y los móviles durante las paradas o los rotos en las telas de las tribunas.
Por otro lado, en la polémica de los estandartes de la Cofradía de la Virgen de las Angustias, quizá las dos partes tengan parte de razón porque, si bien es cierto que determinados símbolos no son religiosos y pueden ofender a una parte de la ciudadanía, forman parte de su historia, al tiempo que hay que reconocerle a esta cofradía que ha eliminado muchos símbolos que antes lucía.
Pero a mi personalmente, como creyente y como cofrade, la imagen que más me ha ofendido esta Semana Santa es la de la presidenta regional, Mª Dolores de Cospedal, y la alcaldesa de Ciudad Real, Rosa Rosa Romero, el ‘paripé’ y ‘teatro’ de portar un cristo que ese día ni procesionaba, dentro del guardapasos sólo para conseguir una foto y una imagen que se reprodujera en todas las televisiones nacionales. Pero quizá los responsables de estas actuaciones no sean los políticos -del partido que sean- sino las cofradías que se prestan. El que quiera mostrar su fervor, de forma discreta y con la cara cubierta.
Candela Avileo
Claroscuros de la Semana Santa de Ciudad Real


















