José Rivero
La historia en los periódicos o la pasión provincial
 
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05/06/2012 - 13:22

Varios son los enigmas que han rodeado a las “Efemérides Manchegas” de Francisco Pérez Fernández, publicadas originalmente con fecha de 1971 y depósito legal de 1972. Y entre esas sombras vacilantes convienen destacar las dudas sobre la publicación de la segunda entrega en 1975 que ya habían desfilado en el periódico Lanza; el formato extraño de un calendario celebrativo, que eso es la Efeméride, un calendario o almanaque que recorre asuntos plurales y cambiantes con una mirada gélida y sólida, y donde se amalgaman una nota sobre el ferrocarril inquieto, precedida por la conmemoración del óbito de un obispo vascongado, para prolongarse con el perfil de un héroe americano; el carácter híbrido de los textos recopilados: a caballo de cierta divulgación histórica y enjaezados con asuntos de un indudable poso memorialístico; el esfuerzo por unificar una escritura que a veces es propia, y otras más es prestada y así se señala esa segunda autoría como fuente o referencia; o esa misma horma estilística que se quiere igualar  tanto para lo próximo rememorado como para lo lejano avistado, como el que utiliza simultáneamente, prismáticos y lupas para mirar la vida y la historia.
Por no hablar del extraño efecto envolvente de la capa de silencio que sobre ciertas cuestiones se verifican. Capa o pañosa que portó en vida Pérez Fernández, capa que, a fin de cuentas, oculta y tapa otras cuestiones republicanas no menos memorables, y que parecen olvidarse por el sólo paso de los años triunfales. Como el cambio de tercio visible entre las Efemérides franquistas que publica el 15 de febrero y el 9 de octubre sobre Puertollano y el 19 de octubre sobre la visita oficial a las obras de Colonización, con el texto póstumo, dedicado a la memoria del alcalde Maestro San José, “Notas para una semblanza de José Maestro” de 1983, “publicado sin ultimar y corregir”, como cita la nota a pie de página en el trabajo colectivo “Ciudad Real 1931-1934”. Si el perfil que traza Pérez Fernández sobre el alcalde socialista de Ciudad Real fuera el relatado, como padre de un cierto New Deal local, uno se pregunta entonces y ¿cómo no tuvo un solo hueco entre los 321 desarrollados, para él en el trazado de las “Efemérides Manchegas”?
Por ello, la construcción y el relato global de las “Efemérides Manchegas” cuentan con más vicisitudes y sombras de las presumibles. En primer lugar y frente a lo muy extendido y frecuente de su carácter de anotaciones históricas o de crónicas locales breves, soy de los que me inclino a leerlas más desde su vertiente memorialística y desde su argamasa literaria. Y sobre todo desde la pretensión más reiterada por Pérez Fernández, como fuera la de dar cuenta y salida a la “Historia del periodismo provincial”. Historia de la que nos ofrece un apunte o esbozo de capítulo venidero, el del 8 de mayo, a cuenta de la aparición en 1891 del semanario republicano de Daimiel “La propaganda de Daimiel”,  y que colmata y completa, el 20 de mayo, con su Efeméride de 1943 sobre el diario Lanza, donde vuelve a insistir sobre su empeño tozudo de realizar  la “Historia del periodismo provincial”.
Este empeño y el carácter titubeante de qué cosa es y soporta el contenido de las “Efemérides Manchegas”, ocupa buena parte de la atención de Pérez Fernández. Quien llega a formular el 30 de noviembre, en la “Carta póstuma a Pepe Gutiérrez”, el empeño por desarrollar una sección que “sería un artículo diario sobre cosas de mi pueblo, de mi provincia, sobre su historia y sus leyendas, sus tierras y sus hombres”. Otras veces, vuelve a definir su contenido vacilante e impreciso, como hiciera el 3 de abril, al fijar “se trata simplemente de meras vulgarizaciones, sin penetrar en el fondo de las cosas ni en el estudio de personas y problemas”. El 24 de ese mes, explicita aún el proceso de escritura de las mismas, a través de un recorrido por “la consulta de libros, periódicos, revistas, diarios, datos y viejos papeles, con el fin de escribir estas efemérides”; que llega a ampliar el día 30 (Sobre las “Consideraciones…”, de Medrano Treviño) del mismo mes, acerca de ciertas dificultades de surealización. “Si esta sección se escribiera desde el mismo Ciudad Real, quizás no adolecería de tantas imperfecciones, al tener a mano el Archivo, la Casa de Cultura, la Biblioteca provincial…”. Para concluir con cierta declaración de intenciones literarias, por motivo de un “Crimen famoso” el 9 de mayo, de tal guisa. “Y el cronista de hoy, que trae a colación la triste efemérides de la ejecución de los reos, ha pretendido ser un pobrecillo imitador de Larra, de Valle Inclán, de Baroja, de Cela, de Tomás Salvador, de Sender y de tantos otros…”. En suma, las  “Efemérides Manchegas” son un crisol de cuestiones literarias más que de otras consideraciones historiables por locales.
La vertiente memorialística de estas Efemérides bastaría considerarla con el recuento de las entradas escritas desde esos principios personales. Donde destaca, entre otras, la del 29 de septiembre dedicada a la figura de su primo hermano Enrique Pérez Pastor y fundador de ‘Artes gráficas Enrique Pérez’ y de la revista (y más tarde diario) “Vida manchega”,  para entender el carácter cruzado de las mismas: contar lo que sé y aprendí, pero también contar lo que fui y lo que viví. 
Desde esta perspectiva del relato que se construye en el tiempo, las “Efemérides Manchegas” concebidas en el tramo largo de la historia, cuentan con el precedente directo que ya ensayara en 1947 en la revista tomellosera Albores de espíritu, y que denominó no casualmente “Algunas efemérides de 1547”; hasta el trabajo de 1939 “Evocación histórico-literaria de El Molino de Viento”, donde se va abriendo paso y camino, lo que madurará treinta años más tarde en forma de las repetidas “Efemérides Manchegas”. Anotar incluso, en ese trayecto literario y periodístico, el anticipo de 1960 “Aportaciones de Ciudad Real a la historia de España”, que ya reviste el carácter transversal y discursivo de hechos y anécdotas,  que se desbordará en las “Efemérides Manchegas”: mitad columna diaria, mitad divulgación histórica y una parte importante de recuerdos personales.
Unos recuerdos personales trazados ya como unas “Antimemorias” del año de 1970. Que es, justamente, el año cuando, verificadas y maduradas las notas y apuntes acopiadas desde 1947, se van publicando en el diario Lanza, en una suerte de Obituario celebrativo y no estrictamente fúnebre. Y que tal vez fuera leído, como una norma más del café temprano o del rito diario y natural uno como un empeño de largo recorrido. Desde esta perspectiva del relato que se construye en el tiempo, las “Efemérides Manchegas” son el tiempo de una vida y, a veces, el relato parcial de esa vida. Llamado por Francisco García Pavón, sarcásticamente, como “Ciudarrealito Pérez Fernández” en el mismo prólogo de la edición de 1972 de la obra que comentamos, Pérez Fernández es un raro ejemplo de hombre de intersección en su vida y en sus saberes. Partido por la Guerra Civil; partido por sus saberes, que de la Geografía docente viajan al periodismo y a un barrunto no aclarado de lo literario y partido por su memoria que le lleva a hacer del olvido parte de su existencia anterior.
El papel de García Pavón y su larga sombra e influencia en Ciudad Real, se desvela tanto en el trabajo recuperado por el Centro de Estudios de Castilla-La Mancha, ‘Ciudad Real notas de un viaje apresurado’ (1951); como en el memorable artículo de agosto de 1954 ‘Dos cronistas sin título’, donde abogaba por el nombramiento conjunto de Emilio Bernabéu y de Julián Alonso (nombres muy repetidos en el almanaque de Pérez Fernández). Y sobre todo, en el número 33 de la revista Clavileño de 1955,  dedicado al centenario de Ciudad Real con soberbias ilustraciones de Gregorio Prieto, ‘Ciudad Real en el VII centenario de su fundación’. Esas coordenadas históricas, y la amistada de ambos Pacos coincidentes en el Tomelloso de los años cincuenta en el colegio Santo Tomás, quizás y pese a la diferencia de edad, permita entender más y mejor el carácter literario, por mí defendido, de las “Efemérides Manchegas”.
A fin de cuentas las “Efemérides Manchegas”, componen una suerte de breviario, es decir una serie de ‘comentarios de los hechos de cada día’, trabados de recordaciones y rememoraciones acontecidas, como el mismo cita “recuerdos  de antaño y memorias íntimas”. Y ya se sabe que toda memoria es siempre pura literatura; la crónica y la historia se construyen, por ello, con otros materiales e ingredientes. Además lo de “Tal día como hoy”; que suele ser una sección usual en muchos diarios y periódicos antes de la era internet, se reviste de otros caracteres y atributos, más propios de una extraña novela que dura 365 días y que cuenta con muchos protagonistas. Algo parecido, por otra parte, a lo verificado por Günter Grass con su trabajo de 1999 Mein Jahrhundert (“Mi siglo”). Contar un siglo desde la recreación literaria en el alemán, y contar ‘más de un siglo’ a través de un año periodístico en el caso de Pérez Fernández.
La reedición de esta primera serie de “Efemérides Manchegas” de Pérez Fernández, o también Antón de Villarreal, por parte de la BAM de la Diputación de Ciudad Real, en una cuidada edición que prologa Manuel López Camarena, permite a los nuevos lectores una revisión del trabajo más conocido de Pérez Fernández, pero ya inencontrable y descatalogado. Trabajo en el que se han actualizado algunos contenidos gráficos y que puede volver a ser leído desde la imparable pasión provincial de Pérez Fernández.

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