Dice perseguir la creación de empleo, algo que todos queremos, pero en realidad todas las medidas que contienen son para facilitar y abaratar los despidos, reforzar el poder empresarial, desarmar a los trabajadores de sus derechos individuales y colectivos, y depreciar el coste económico y el valor social del trabajo.
Esta reforma esta basada en un principio erróneo: los salarios españoles son altos y esto dificulta salir de la crisis, así que rebajar los salarios y dar más poder a los empresarios aumentará la competitividad de nuestra economía y aumentarán los beneficios empresariales, que serán destinados a inversión productiva y crearán empleo.
Es verdad que la reforma generará más beneficios empresariales, pero no hay ninguna garantía ni compromiso de que serán reinvertidos. Y la historia de nuestra economía nos dice que durante los años de bonanza económica y de consumo elevado, las empresas españolas no han reinvertido en la economía productiva sino que sus propietarios y directivos los han destinado a la especulación financiera, ya que daba más beneficios.
Si en tiempos de bonanza nuestra clase empresarial ha optado por la especulación y el pelotazo, ¿va a reinvertir ahora, con la economía paralizada, con una política económica de ajuste suicida, con recortes que son mutilaciones, con la recesión y el incremento del desempleo como únicas certidumbres? Lógicamente no.
Toda la reforma esta sustentada en una teoría económica equivocada en términos de interés general pero muy adecuada a los intereses enmascarados tras la doctrina ultraliberal, ya que trasvasará rentas del bolsillo de los trabajadores al bolsillo de los empresarios. Más pobreza para los trabajadores y más riqueza para la clase empresarial.
CCOO y UGT hemos convocado a la huelga general para frenar esta deriva. Porque los derechos laborales no son anticuados y anacrónicos, como pretende la derecha política, económica y mediática. Los derechos laborales son Derechos Humanos y forman parte del ADN de las sociedades modernas, avanzadas, democráticas.
CCOO y UGT hemos convocado a la huelga general porque tenemos la obligación constitucional y el deber ético de defender los intereses de los trabajadores, que esta Reforma Laboral desprecia y pisotea; y de defender las conquistas sociales de los españoles: los servicios públicos de Sanidad, Enseñanza, dependencia, servicios sociales, que también pretenden desmantelar con la coartada de la crisis. Una crisis que no sólo tiene unos responsables claros, sino que cada vez más parece tener un objetivo: romper el avance de la Humanidad hacia la libertad y la justicia.
















