Hay momentos en los que uno siente vergüenza ajena cuado oye, lee, las reacciones de sus gobernantes ante determinados acontecimientos. Hay momentos en los que estos señores te ponen en ridículo de manera patente y desearías poder mirar para otro lado y no tener nada que ver con ellos. Hay momentos en los que cunde el desasosiego al conocer sus discrepantes declaraciones, esas que te hacen pensar más en un ejército de Pancho Villa que en un grupo de personas coordinadas que te gobiernan. Hay momentos en los que te aguantas la rabia, pero no te queda más remedio que dar la razón a la prensa extranjera cuando ironiza sobre la reacción de tu gobierno, de tu presidente, que intenta minimizar, tras meses de rotundas negativas, la situación en la que nos encontramos.
Y no es para menos. ¿Quién va a poder creer que lo que nos ha ocurrido no se trata de un rescate –al país o a los bancos- y sí de una “ayuda”, “un préstamo favorable”, “una línea de crédito”, “un apoyo financiero”…? Porque todo esto lo dicen con la frivolidad de ese señor que nos tiene acostumbrados a frecuentes mentiras, que empezaron con los “hilillos de plastilina”, ha pasado por tantas cosas que decían que no iban a hacer, y ha terminado con este aquelarre con el que pretenden enmascarar la intervención de una banca, llevada al desastre por incompetentes y aprovechados.
Se jactan además de haber dominado a los señores del euro-grupo. De haber conseguido unas condiciones extraordinariamente favorables. De haberse resistido hasta el último momento. Vamos, que les hemos hecho el favor de aceptar esa pila de millones que parece como si no tuvieran que ser devueltos a costa de todos los ciudadanos.
Todo ese espectacular ridículo lo adoban con el estúpido aquelarre que se han inventado en la nueva controversia con la Gran Bretaña, a propósito de Gibraltar, como prueba del prestigio internacional que dicen haber recuperado.
¿Se darán cuenta alguna vez estos individuos de que el pueblo español no está formado por niños y por tontitos, aunque mayoritariamente los haya votado?
Antonio Sánchez Cencerrado / Cosas Veredes
Ridículo


















