Motor
Lanzadigital, lunes 1 de febrero de 2010
Porsche Panamera: ¿berlina o un superdeportivo ?
Lanza - 01/02/2010
La marca alemana ha terminado por llevar a la producción su viejo proyecto de una berlina de cuatro puertas. El éxito del 4x4 Cayenne la convenció de que había público para ella. Lo mejor del Panamera es que a su volante uno se olvida de que está conduciendo una enorme berlina de cuatro puertas y le invade la sensación de estar a los mandos de un 911. Y es que se trata de uno de esos automóviles que incita a ser conducido de forma deportiva, tanto por la respuesta del motor como por comportamiento. De modo que los ingenieros de Porsche pueden sentirse bien satisfechos al haber dotado al Panamera de una manejabilidad casi impensable para sus cinco metros de largo.  En su diseño se descubren muchos rasgos del 911. Aunque no ha aumentado mucho en anchura, su silueta no resulta desproporcionada. Acertadamente, se ha optado por dotarle de portón trasero, lo que le da una mayor versatilidad y combina bien con su indudable deportividad. El maletero puede aprovecharse de que los asientos posteriores se pueden abatir dejando entonces una gran capacidad: 1.250 litros. Un equipamiento completo
Las plazas delanteras son equivalentes a las del 911. Las traseras son similares y también están se paradas por un pequeña consola central. La accesibilidad es muy buena pese a la baja altura del coche. El equipamiento es completo aunque  algunos elementos de confort y de seguridad se contemplan como extras cuando esta versión es el tope de gama.
Entre ellos se encuentran los airbag laterales traseros, el climatizador de cuatro zonas, el que los cuatro asientos sean regulables, los cristales térmicos y aislantes del ruido, la apertura eléctrica del maletero, la cámara de visión trasera o  la iluminación de las plazas posteriores. Sin embargo elementos como los frenos cerámicos, el control dinámico del chasis (PDCC) o el paquete Crono-Sport, pueden ser considerados como mejoras voluntarias de una mecánica ya excelente. Uno se olvida que conduce una berlina de cuatro plazas
Al volante se descubren dos personalidades en este coche. El motor, mientras no se superen las 4.000 revoluciones por minuto, se muestra suave en su respuesta. Por encima de dicha marca, pone de manifiesto sus 500 caballos.
Del mismo modo, la suspensión neumática se manifiesta confortable mientras se mantiene en posición normal, para hacerse muy deportiva, en las otras modalidades.
En cualquiera de esas elecciones uno se olvida fácilmente que conduce una berlina de cuatro plazas y piensa más en un deportivo.
Hay que insistir, una vez más, en el excelente comportamiento en carretera , al que colabora de forma decisiva la tracción integral permanente, que atiende rápidamente cualquier solicitud por parte del conductor.
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