Si hay algo que descubra la psicología del usuario es el tono del teléfono móvil. No sé si se habrán fijado que cuando suena, la mayoría lo cogemos como si fuera la última llamada que esperamos. Los móviles sirven para todo, incluso para hablar por teléfono. Aunque ya cuenta con una estadística de adictos, el móvil es una herramienta indispensable. Pero el tono, ah, el tono. El tono de llamada nos descubre. Sobre todo si se utilizan esos avisos con nuestro propio nombre que ha grabado nuestro hijo, nuestra pareja , o nosotros mismos en un alarde de estúpido narcisismo. Esos tonos suenan con todo su patetismo si el móvil se activa en algún lugar de manera inconveniente. Al usuario habría que hacerle un test de inteligencia por mantenerlo encendido, y otro, por ser insoportablemente mediocre. Hay tonos que hacen del viejo riiingg una sinfonía.



















