En un bar escuché una conversación. Una de las personas que conversaba... ¡¡comprendía a los políticos corruptos y se mostraba muy magnánima con la clase política en general!! Y, tate, eximió de responsabilidad a Zapatero por la crisis, y a los bancos, y a los mercados. Ce n,est pas possible, pensé en francés, y no me pregunten porqué lo pensé en francés. Fue cuando decidí acercar la oreja derecha para escuchar: “¿Quién no ha pagado en negro un piso? ¿Quién no lo ha hecho en una oficina habilitada en la misma notaría? ¿Quién no ha pagado al oculista privado sin factura? ¿Quién no pidió tres cuando con uno tenía bastante? Quien no hace trampas en la declaración si puede? ¿Acaso no reconocemos que no nos pongan donde haiga? ¿No los elegimos? Somos lo mismo. No son ellos los que fallan, somos nosotros”. Huí de allí.



















